Tríptico de las tentaciones de San Antonio

El diablo en todas sus formas retratado por la fantasía de El Bosco

El «Tríptico de las Tentaciones de San Antonio» se podrá ver en la muestra que recoge el Museo del Prado titulada «El Bosco. La exposición del V Centenario»

Nos sumergimos en la obra del genial artista para descubrir algunos de los motivos más llamativos que la componen

[Navega por la imagen superior para obtener más información sobre los distintos motivos que aparecen en el tríptico]

Cerdos con extremidades humanas, pájaros mensajeros que patinan sobre el hielo, peces que hacen las veces de naves voladoras, hombres árbol… Son sólo algunos de los extraños demonios que inundan el «Tríptico de las Tentaciones de San Antonio», una de las grandes obras de El Bosco, que se podrá contemplar durante la muestra dedicada al genial artista en el Museo del Prado.

«No sabemos quién se la mandó hacer, pero es la interpretación mejor y de mejor calidad que él hace de las tentaciones de San Antonio», señala Pilar Silva, comisaria de la muestra «El Bosco. La exposición del V Centenario». De hecho, el pintor holandés retrató en numerosas ocasiones a este santo. «Le tiene una gran devoción y no porque sea el nombre de su padre, sino porque él sufría una enfermedad que se llamaba el 'Fuego de San Antonio', que producía mucho dolor y por la que la gente incluso moría. Se decía que San Antonio Abad era el que protegía contra ella».

Con el paso de los siglos, se descubrió que este mal, denominado también ergotismo, era producido por el consumo de pan de centeno infectado de hongos y que además de gangrenas y otros problemas físico, producía visiones.

San Antonio y las tentaciones

La historia de San Antonio se conoce en parte gracias a la obra sobre su vida que escribió San Atanasio, donde se relatan las reiteradas tentaciones y el acoso que sufrió el eremita por parte de los demonios.

Las tentaciones de San Antonio Abad (Patinir y Massys)
Las tentaciones de San Antonio Abad (Patinir y Massys)- Museo del Prado

«Mientras que en las tentaciones de San Antonio de Patinir-Massys, se recoge con mayor fidelidad la historia relatada por San Atanasio, El Bosco normalmente no sigue la iconografía tradicional, sino que en muchas ocasiones se la inventa, o no la representa como lo hacen otros, él lo muestra con una imaginación absolutamente fabulosa», apunta la comisaria.

Así, los motivos que se encuentran dentro del tríptico y que están íntimamente relacionados con la vida del santo, son tanto la tentación de la carne, como las tribulaciones de los demonios que golpean su cuerpo y lo dejan caer desde el aire. «En el resto, El Bosco deja volar su fantasía y lo que importa,lo que nos quiere decir es que ‘con paciencia, resignación, imitando a Cristo, se puede llegar a la Salvación’ (…)Lo que él nos quiere transmitir con sus cuadros es que para salvarse no hay que hacer el bien, sino evitar el mal. Es la moral inversa».

En este sentido tiene especial relevancia las escenas en grisalla que recoge la obra cuando se encuentra cerrada: a la izquierda, el Prendimiento; a la derecha, Cristo subiendo al Calvario con la Cruz a cuestas. «Sirven como modelo del sufrimiento y la resignación con la que Cristo soportó la pasión para redimir a la humanidad», señala la experta. «Excepcionalmente se encuentran a la misma escala que la figura del santo que ocupa el centro del tríptico una vez abierto».

Aspecto del tríptico cerrado
Aspecto del tríptico cerrado

Abriendo el tríptico

Los tres paneles de la obra representan, de izquierda a derecha, el vuelo y caída, las tentaciones, y la meditación de San Antonio. «Repite varias veces al santo dentro del tríptico, algo que es propio del sistema de composición medieval, no del Renacimiento», explica Silva.

Así, en la primera tabla se representa una de las torturas a las que fue sometido: los diablos tomaron su cuerpo y lo elevaron por los aires para después dejarlo caer. En la imagen, se recogen ambos momentos.

En el panel central ilustra todo tipo de tentaciones. El santo, en el centro, mira al espectador, mientras a su alrededor se concentran numerosos engendros que incitan a la herejía. En la torre en ruinas, un altar con un crucifijo y Cristo que señala al crucificado: la única vía segura de salvación. La tercera tabla muestra a San Antonio, retirado en el bosque para la meditación, donde sufre la tentación de una princesa endemoniada.

Copias por el mundo

El tríptico ha sido un préstamo excepcional al Museo del Prado por parte del Museo de Arte Antiga de Lisboay será una de las obras estrella que se podrá contemplar durante la muestra. «Aquí es donde el Bosco más ha dejado volar su fantasía, hasta tal punto fue famosa que hay múltiples interpretaciones de ella. Muchas se han perdido y otras, imitaban no todos los temas, pero sí algunos de ellos», señala Silva.

De hecho, de este tríptico hay unas 15 copias, totales o parciales. Una de ellas, realizada por un seguidor de El Bosco, se encuentra en la Galería Nacional de Canadá en Ottawa, y otra, en la Barnes Foundation de Filadelfia,Pensilvania.

Para aquellos que deseen disfrutar de ella en directo y perderse por la maravillosa fantasía del pintor holandés, tienen una oportunidad única desde el 31 de mayo hasta el 11 de septiembre. Una fabulosa tentación.

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