Sociedad / manifiesto para mejorar el rendimiento del sector educativo

La mejora en educación pasa por cambiar el estatus del funcionario público

Día 04/06/2012 - 14.01h
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Los directores de los centros han de poder configurar la plantilla

«Países con menos dinero invertido en educación lo hacen mejor»; «los colegios concertados tienen más alumnos por clase que los públicos, y los profesores más horas lectivas, y lo hacen mejor»; «no hay que caer en el pánico y pensar que no se puede mejorar con menos dinero»; «en España, entre el 2000 y el 2009, se invirtió mucho dinero en educación, y los resultados de las evaluaciones de PISA no han mejorado». Las frases no son del ministro del Educación, José Ignacio Wert, aunque quizá lo parezca. Son de Antonio Ciccone, profesor de la Universidad Pompeu Fabra, que esta mañana, con otros investigadores, ha presentado en Madrid el Manifiesto para mejorar el rendimiento del sector educativo en España, firmado por más de 30 profesores y elaborado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

Tanto Antonio Cabrales, profesor de la Universidad Carlos III, como el mismo Ciccone, con datos de PISA en la mano, han empezado recordado la alta tasa de repetidores en la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO), de más del 30 por ciento. «Se tendría que conseguir el paso de todos por la Secundaria y más allá sin un coste tan alto, el de la repetición». Además, la falta de excelencia de los mejores alumnos de Secundaria no se puede achacar a los niveles en educación históricamente más bajos de España, dijeron.

Autonomía

La solución pasa por la mayor autonomía de los centros y la rendición de cuentas: saber el destino de la inversión pública hecha. Y en la necesidad de esfuerzo y comportamiento adecuado por parte del alumno. Para ello, entre otras medidas, es preciso que los exámenes tengan consecuencias, lo que es compatible con que todos acaben la ESO y continúen con la formación. En estos momentos, la única prueba con ciertas consecuencias es la Selectividad.

Cabrales ha puesto el acento en la mejora de la carrera docente. Había que saber motivar tanto a los buenos como a los malos alumnos, de tal manera que no ocurra como ahora: muchos chicos de la ESO no siguen en la Formación Profesional (una opción magnífica) simplemente porque están hartos y «no quieren estudiar más». «Los directores de centro deben tener mayor independencia para configurar sus plantillas y sus estrategias docentes, siempre sujetos a la verificación externa de los resultados conseguidos». La diferencia entre haber tenido un buen o un mal profesor marca el destino del alumno.

Más anomalías: España es el número uno, según PISA, en alumnos con peor comportamiento en clase. El expediente académico no cuenta para nada en Secundaria. El principal criterio de selección es el lugar de residencia. Las universidades no compiten por fondos ligados a la calidad de la docencia y de la investigación. Las universidades españolas no son malas por ser españolas: algunas escuelas de negocios, igualmente españolas, estaban entre las mejores del mundo.

Juan José Dolado, profesor de la Universidad Carlos III, a título particular, ha insinuado que la mejora educativa será difícil sin tocar el estatuto del funcionariado. «Los profesores son funcionarios desde 1978», dando a entender que fue una opción que ya ni es actual, ni conveniente, ni convincente.

Las ingenierías y el corporativismo

Han criticado a la agencia que acredita títulos, al sistema de gobierno de la universidad, en especial la elección de rectores, al poco aliciente, también económico, de los profesores. Dolado, de nuevo a título personal, afirma que donde se pone el listón alto (por ejemplo, en ciertas ingenierías) se debe sobre todo al corporativismo de los colegios profesionales, que quieren que salgan pocos universitarios titulados para asegurar la posición económica de los ya instalados.

Estaban de acuerdo con la subida de tasas, pero también en dotar mejor a las becas, de tal manera que los mejores estudiantes tuvieran la movilidad que desearan. Que a los gobiernos y a las universidades todo esto les dé pánico, no era óbice para señalar que es el camino a seguir si se aspira a cambiar el rumbo.

Sintéticamente, las propuestas del manifiesto son:

1. Educación preescolar: importancia de las habilidades no cognitivas. 2. Atención a las necesidades específicas. 3. Esfuerzo y comportamiento adecuado. 4. Autonomía, flexibilidad interna y rendición de cuentas. 5. Una carrera profesional de los enseñantes basada en los resultados. 6. Formación Profesional. 7. Universidad: autonomía y rendición de cuentas. 8. Evaluación rigurosa.

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