Con una asombrosa cifra de apenas 14.384.000 espectadores, la retransmisión en directo de la final del Mundial de Sudáfrica se salda para Sofres con un nuevo y previsible fiasco estadístico, quizá representativo en términos porcentuales (83,3 por ciento del público que la noche del domingo veía la tele), pero inasumible para describir el fenómeno protagonizado frente a la pantalla por la afición española.
La empresa encargada de medir el seguimiento del Holanda-España vuelve a tropezar con la piedra que de forma recurrente y desde hace años devalúa sus informes cuando el público sintoniza el televisor de forma masiva, ya sea una retransmisión de las campanadas de Nochevieja, que año tras año arroja datos de audiencia ridículos, o una eliminatoria de fútbol internacional en la que participa y se la juega España.
Según los datos de Sofres, el 60% de la población dio la espalda a la final del Mundial
Desde los años noventa, la estadística oficial se empeña en registrar unas cifras de audiencia que en ningún caso han superado los quince millones de espectadores. Así, ocho de las diez emisiones más vistas de la historia, incluida la del pasado domingo, que encabeza la lista, son partidos de fútbol, una oferta a la que Sofres sigue sin cogerle el tranquillo. Quizá la empresa esté capacitada para trazar la evolución de señales normalizadas, pero no para registrar el efecto mediático de un programa de las dimensiones de una final de la Copa del Mundo de fútbol en la que juega España, a la que, según sus cálculos, la noche del pasado domingo dio la espalda el 60 por ciento de la población española. Otro gol de Sofres.




