Firmas en el libro de condolencias por la muerte del preso político cubano Orlando Zapata. / Foto: Reuters | Vídeo: Atlas
Raúl Castro ha acabado con cerca de 24 horas de mutismo oficial, del régimen y de la prensa, sobre la muerte del preso político Orlando Zapata. El mandatario ha lamentado el fallecimiento del disidente, ha asegurado que es el resultado de la relación con Estados Unidos y ha afirmado que en la isla no hay torturas. "No existen torturados, no hubo torturados, no hubo ejecución. Eso sucede en la base (estadounidense) de Guantánamo", apuntaba.
Hasta ahora, el régimen y los medios informativos cubanos, todos oficiales, habían guardado silencio total sobre la muerte del preso político cuando se cumplen dos años del nombramiento oficial del Raúl Castro como sucesor de su hermano Fidel. Zapata falleció este martes en La Habana tras 85 días de huelga de hambre para pedir que le trataran como "prisionero de conciencia", estatus que le reconocía Amnistía Internacional. Sus restos están siendo velados en Banes, en la provincia oriental de Holguín, hacia donde han sido trasladados por su madre, Reina Tamayo.
Los dos diarios cubanos, Granma y Joventud Rebelde, portavoces del gobernante Partido Comunista y su rama juvenil, no informan de la muerte de Tamayo, e igualmente la han silenciado los demás medios, y ninguno destaca tampoco que hoy es el segundo aniversario del nombramiento del general Raúl Castro.
El cadáver sigue retenido
El cadáver de Zapata sigue en manos de la seguridad cubana, que además ha detenido o recluye en sus casas a más de cincuenta disidentes, según fuentes de la oposición. "El cuerpo sigue preso, no se lo han entregado aún a la familia", ha señalado un representante de la oposición, que matizaba que la seguridad del Estado ha ordenado que el entierro se haga sin dilación, hoy mismo.
Zapata Tamayo, de 42 años, falleció entre las 15.30 y 16.00 hora local (21.00 GMT) en el hospital Amejeiras, hasta donde fue trasladado desde un centro médico para reclusos de la capital cubana por el deterioro de su estado de salud. Su madre ha calificado de "asesinato premeditado" la muerte de su hijo. "Doy las gracias a todos los hermanos que lucharon por no dejar morir a mi hijo", ha manifestado.
Figuraba en la lista de presos de conciencia
Elizardo Sánchez, de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), ha declarado que el deceso de Zapata Tamayo, "aparte de una tragedia para la familia, es una muy mala noticia para todo el movimiento cubano de derechos humanos y también para el Gobierno, porque esa muerte era evitable". Considera que el fallecimiento de este disidente va a tener "graves consecuencias porque era un preso de conciencia adoptado por Amnistía Internacional (AI)". Amnistía Internacional había incluido a Zapata en su lista de presos de conciencia. Pese a que en un primer momento fue condenado a tres años de prisión tras participar en una huelga de hambre, el ahora fallecido vio cómo se ampliaba la sentencia hasta 25 años de cárcel al sumarse delitos como "desacato", "desorden público" o "resistencia", según la ONG.
El caso de Zapata Tamayo, que formaba parte del grupo de 75 disidentes condenados en la primavera de 2003 con penas de hasta 28 años de cárcel, fue planteado por España en la reunión sobre derechos humanos celebrada el jueves pasado en Madrid entre altos cargos españoles y cubanos. El disidente había sido trasladado de la cárcel de Camagüey, situada 533 kilómetros al este de la capital, a un hospital de reclusos de La Habana el 16 de febrero pasado debido a la gravedad de su estado de salud. Si el régimen finalmente lo permite, la madre del prisionero político planea trasladar el cuerpo de su hijo a la provincia oriental de Holguín para que sea sepultado en la ciudad de Banes.

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