Martes , 15-12-09
COMO era fácil suponer, la Conferencia de Presidentes celebrada ayer en el palacio del Senado no ha resuelto -ni siquiera encauzado- ninguno de los problemas que preocupan a la sociedad española. La propaganda gubernamental buscaba una nueva foto de Rodríguez Zapatero como artífice de la España plural, a la vez que pretendía implicar a los presidentes autonómicos en la ley de Economía Sostenible y otras ocurrencias sobre la crisis, eludiendo así la responsabilidad que incumbe al Ejecutivo en la búsqueda de soluciones. La postura conjunta de los presidentes del PP sirvió para denunciar esta maniobra, porque bajo la retórica del diálogo y la cooperación que practica el PSOE se esconde el intento de trasladar a la oposición una cuota de responsabilidad que no le corresponde. Cuando el vicepresidente Chaves afirma que los populares no deben llevar a la presidencia la dinámica de enfrentamiento entre partidos deja muy clara la falacia que escondía esta convocatoria oportunista. En efecto, de acuerdo con la Constitución, el Gobierno «dirige» la política y cuenta para ello con las competencias correspondientes. Por tanto, no se trata de promover consensos más o menos forzados, sino de adoptar las medidas necesarias para generar confianza en una sociedad que no se deja engañar por las fotos y las buenas palabras.
Desde este punto de vista, no han servido para nada las largas horas de reunión ni los discursos de los presidentes, dirigidos básicamente a sus respectivos territorios. Por supuesto, tampoco esta conferencia refuerza el papel del Senado, que actúa como una especie de centro de convenciones para recibir a los invitados y no como una genuina Cámara territorial. Dadas las circunstancias, las declaraciones optimistas son una cortina de humo que no convence a nadie, porque -como enseña la sabiduría popular- es preciso que cada palo aguante su vela. Así, el Gobierno ha presentado el proyecto de ley de Economía Sostenible y ahora tiene que intentar convencer a los ciudadanos de que puede ser un instrumento útil para salir de la crisis. Es una tarea harto difícil, pero en ningún caso puede eludir sus obligaciones intentando implicar a la oposición.

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