«Topless»: ¿desde cuándo se enseña el pecho en la playa?
Imágenes de los primeros «monokinis» diseñados por Rudi Gernreich - ABC

«Topless»: ¿desde cuándo se enseña el pecho en la playa?

En 1964 un austríaco creó el «monokini», un bañador que revolucionó la moda al dejar, por primera vez, los senos de la mujer al aire

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Desde la arena de la playa, hasta el césped de las piscinas. A día de hoy, no es raro ver a una mujer haciendo «topless» en un intento de aprovechar hasta el último rayo de sol para broncear todo su torso. Sin embargo, ésta práctica era absolutamente desconocida antes de 1964. De hecho, hubo que esperar hasta ese año para que un diseñador austríaco inventara el «monokini» (un bañador que, por primera vez, dejaba los senos de las mujeres al aire) y descubriera a las damas una forma totalmente novedosa de disfrutar de un buen baño en la costa.

Por entonces se vivían días de incertidumbre, pues la sociedad venía de una época recatada en lo que a trajes de baño se refiere. Y es que, a pesar de que las playas se habían convertido en la década de los 50 en unas improvisadas pasarelas para las bañistas (que gozaban presumiendo de los «modelitos» que usaban para nadar) no estaba bien visto dejar ver al resto de los veraneantes más allá de los brazos, las piernas y, en ocasiones, algo de torso. De hecho los trajes de baño de las mujeres solían estar formados por una sola pieza a la que se le solía añadir más ropa encima y, como no podía ser de otra manera, sombreros.

Muchos fueron los que, durante estos años, intentaron que la revolución llegase al mundo de los bañadores. Sin embargo, el más drástico de ellos fue el galo Louis Réard, un francés que, en 1946, rompió moldes al crear uno de los primeros «bikinis». La verdad es que no le sirvió de mucho, pues esta prenda no fue bien acogida por el público y las modelos de entonces (a las cuales no las atraía romper moldes mostrando algo tan indecente como el ombligo –considerado indecoroso en la época). De nada le sirvió al francés hacerse con los servicios de una stripper dispuesta a lucir y hacer publicidad de su prenda, pues no fue aceptada hasta 1956, año en que, el diseño se redefinió para que tapara la mayoría del vientre.

Nace el «monokini»

Unos pocos años después, en la década de los 60 y en medio de este remolino de cambios, llegó a Estados Unidos un treintañero austríaco con ansias de cambiar el mundo de la moda: Rudi Gernreich. Innovador, de estilo desenfado y con ganas de revolucionar la vestimenta de la época, este joven modisto creó en 1964 una prenda que sería la precursora del «topless» tal y como hoy lo conocemos: el «monokini». Este bañador estaba formado de una pieza inferior que cubría hasta el ombligo de las veraneantes (la cual no se caía gracias a dos tirantes que se cruzaban delante del pecho) pero que, por primera vez en la historia moderna, dejaba los senos de las mujeres a la vista del resto de bañistas.

A su vez, y como explica a ABC Laura Luceño (Profesora y Coordinadora del Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid –adscrito a la UPM-), el «monokini» no nació únicamente como una prenda de baño, sino como una forma de equilibrar al hombre y a la mujer. «El “monokini” se relaciona con la liberación de la mujer en una época en la que el sexo dejó de ser tabú. Las mujeres se liberaron y optaron por dejar atrás las viejas barreras mentales e indumentarias. Un claro ejemplo es que empezaron a usar pantalones. Quitarse aquel sujetador era una señal de rebeldía. Además era una búsqueda de igualdad, se dijeron: ¿Por qué el hombre puede enseñar el pecho y la mujer no?», destaca la experta española.

Para darlo a conocer, el diseñador contó con la colaboración de la modelo Peggy Moffitt. Con ella, el austríaco trató de lograr que su novedoso diseño se hiciera popular cuanto antes. Sin embargo, la promoción fue frustrada por diferentes revistas de moda que, en muchos casos, se negaron a publicar imágenes en las que se mostrara a modelos luciendo esta prenda. A su vez, se inició una campaña masiva contra el «monokini» por parte de hombres de estado, diseñadores e iglesia (que siempre lo consideró inmoral).

Todos ellos afirmaban que este traje de baño era absolutamente inapropiado para tomar el sol y era incómodo para nadar o bañarse en la playa. El odio a esta prenda llegó a ser tal que en algunas regiones de Estados Unidos se prohibió a las mujeres enseñar los senos en público bajo pena de multa. Con todo, y fuera como fuese, lo cierto es que Rudi Gernreich logró vender miles y miles de «monokinis» a lo largo y ancho de las playas estadounidenses, aunque tampoco hay que olvidar que muy pocas de sus compradoras lo lucieron en público (ya fuera por pudor o por los problemas legales que podría acarrearlas). A su vez, este curioso traje de baño tuvo, según afirma Luceño a ABC, una considerable repercusión en el «pop art» (el cual usaba imágenes cotidianas para crear arte) e inspiró varios vestidos de calle.

El «topless» ¿Reivindicación o moda?

A pesar de que es fácil señalar el momento en que nació el «monokini», en palabras de Luceño es mucho más complejo establecer una fecha concreta en la que esta prenda traspasó fronteras y llegó a Europa. La época más aproximada sería entre los 70 y los 80, años en los que empezaron a verse mujeres que. aunque no habían adquirido el «monokini», sí se quitaron la parte superior del «bikini» como una forma de protestar de criticar lo establecido y abogar por la igualdad entre hombres y mujeres. Dicha práctica empezó a ser conocida como «topless». Poco más se sabe de la prenda de Rudi Gernreich, la cual, con el paso de los meses, cayó en desuso o fue modificada por los diseñadores de las regiones a las que llegaba.