Vuelven los timos de la estampita y el tocomocho
En la película «Los tramposos» (1959), Virgilio (Leblanc) y Paco (Ozores) son dos ases de la estafa popular - ARCHIVO ABC

Vuelven los timos de la estampita y el tocomocho

La Policía ha desarticulado un grupo que operaba en Cuenca, Toledo, Ciudad Real y Madrid; habían conseguido más de 30.000 euros

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Suena a cine español del franquismo, en blanco y negro, a Tony Leblanc y a Toni Ozores, pero el timo más popular de aquellos años sigue funcionando y más ahora en medio de la crisis económica. Parace mentira que a estas alturas del siglo XXI se siga utilizando y creyendo en este tipo de engaños. La Guardia Civil de ha detenido en Tarancón, en Cuenca, a una persona e imputado a otras siete dentro de la operación «Décimos», que ha permitido desarticular un grupo organizado de timadores que operaba en Cuenca, Toledo, Ciudad Real y Madrid.

Según ha informado la Delegación del Gobierno, el grupo cometió un total de siete timos, cinco por el procedimiento del «tocomocho» y dos por el de la «estampita» y el valor de lo estafado supera los 30.000 euros.

Las investigaciones se iniciaron el pasado mes de julio, después de que estafasen 6.000 euros a una persona mayor de Tarancón por el procedimiento del «tocomocho»..

Otros delitos similares en las provincias de Toledo y Ciudad Real permitieron identificar a los delincuentes como un grupo organizado con base en la provincia toledana que se centraba en personas de edad avanzada. A finales del mes pasado se detuvo en Fuensalida (Toledo) a una persona, y se imputó a otras siete, con edades comprendidas entre 23 y 55 años, un delito de estafa. La Guardia Civil no descarta que el grupo haya participado en otros hechos delictivos similares.

La Guardia Civil recuerda que el timo del « tocomocho» consiste en que una persona aborda a la víctima manifestando tener un billete de lotería premiado, billete que, por alguna causa, no puede cobrar. El estafador ofrece a la víctima el décimo supuestamente premiado por menos dinero del que corresponde al premio. La víctima compra el décimo y cuando acude a la administración de lotería para hacerlo efectivo descubre que el premio no es real y que ha sido estafado.

Por su parte, el timo de la estampita consiste en que la víctima es abordada por el estafador, que aparenta tener cierta discapacidad intelectual, y le enseña una bolsa que parece estar llena de billetes, a los que no da valor, diciendo a la víctima que en la bolsa lleva más estampitas o cromos y que en casa tiene muchos más. Un segundo estafador, que hace de «gancho», ofrece a la víctima la posibilidad de engañar al primero comprándole la bolsa de billetes por una cantidad de dinero, y anima a la víctima a llevarla a cabo dados los grandes beneficios que le va a reportar. Los dos estafadores desaparecen del lugar una vez que la víctima entrega el dinero, comprobando esta que la bolsa no contiene billetes sino recortes de papel. En ambos casos los estafadores actúan generalmente por la mañana para dar oportunidad a sus víctimas de acudir a las entidades bancarias para retirar el dinero.