Mario no siempre fue bueno
En «Donkey Kong Jr.», el malo era Mario - YOUTUBE
«donkey kong jr.»

Mario no siempre fue bueno

El icono de Nintendo estuvo a punto de ser Popeye, fue un villano y un secundario, y su creación es una historia de casualidades bien orientadas

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La creación de Mario, el personaje más conocido de la historia de las consolas, es un recorrido de genialidad, casualidades, malentendidos y afortunados giros inesperados desde su primera aparición en el juego «Donkey Kong» (1981), un título rodeado de mitos que cambió el curso de los videojuegos y convirtió a la japonesa Nintendo en la compañía puntera que dominó la industria.

Nintendo ha sacado esta semana un nuevo título protagonizado por el personaje Donkey Kong, «Donkey Kong Country Tropical Freeze». El gorila dio nombre al videojuego que cambió la historia hace más de 30 años, considerado el fundador del muy popular género de las plataformas y, sobre todo, el primero que narraba una aventura frente a las repetitivas pantallas idénticas de la época sin un guión detrás.

Este personaje, sin embargo, terminó engullido por el éxito de Mario, el otro personaje del título original, y quedó relegado a un secundario de su universo. Y allí permaneció marginado hasta que lo recuperaron como protagonista en una aclamada serie de títulos a mediados de los 90. Ahora ha regresado una vez más con fuerza para mantenerse en el pedestal al margen del icono de la compañía, el siempre bueno y heroico fontanero.

El villano Mario

Pero Mario no fue siempre un héroe impoluto, ni siempre fue fontanero, ni tuvo el mismo aspecto y ni siquiera se llamaba Mario en su origen. El japonés Shigeru Miyamoto, el genio creador, la leyenda viva de la industria de los videojuegos, bautizó a su criatura simplemente como «Jumpman», algo así como saltarín, ya que saltar era su principal habilidad.

Incluso pensó en llamarlo Mister Video. Aunque una vez llegó a Estados Unidos, los responsables de la filial de la compañía decidieron rebautizarlo como Mario por su parecido al dueño del inmueble donde estaban las oficinas, un tal Mario Segale. El juego fue un éxito rotundo, la compañía consiguió dar la vuelta a los malos resultados en el mercado americano y recibió un impulso mundial.

Mario, sin embargo, estuvo a punto de no existir si Nintendo hubiera conseguido su objetivo inicial, la licencia para el juego de Popeye. Miyamoto tuvo que sustituir a los personajes originales de los populares dibujos (el marinero, su novia Olivia y el fortachón Brutus) por personajes inventados: Mario, Pauline (originalmente solo «Lady») y el gorila Donkey Kong respectivamente.

Diseño por las limitaciones

El aspecto del Mario virtual fue fruto de las limitaciones técnicas de la época: gorra para evitar diseñarle pelo, bigote para conseguir distinguir el lugar de la boca, colores primarios vistosos para diferenciarse del fondo negro, y vestido con un peto rojo y camiseta azul, a la inversa que hoy en día.

«Donkey Kong» original, el primer juego con guión, narra la historia de la mascota de Mario, en aquella época un carpintero, no un fontanero, su profesión actual. El gorila escapa de su jaula por el mal cuidado de su dueño y secuestra a su novia de entonces, Pauline (Mario luego iría detrás de la Princesa Peach y en eso sigue), y la lleva a la cima de un edificio en construcción.

El carpintero debe recuperarla, movido por el jugador, subiendo las sucesivas plantas, cada una llena de peligros y obstáculos, algunos lanzados por el propio animal, revelado contra su dueño. Así hasta la última pantalla, hasta besar a su novia y hacer caer a su propia mascota desde lo alto del edificio. Pero no muere: la acción se repite después una y otra vez.

Donkey Kong Jr.

Este papel de dueño insensible a su propio animal es recuperado en la segunda entrega, «Donkey Kong Jr.» (1982), donde Mario es directamente el villano. El jugador debe manejar entre las plataformas al hijo del gorila hasta liberarlo de la jaula donde el carpintero lo tiene cruelmente engrilletado.

Pero Mario no volvió a ser malo. Dejó la carpintería y se pasó a la fontanería. Y comenzó con su propia serie de títulos desde «Mario Bros.» (1983). Inauguró las plataformas de desarrollo lateral, la historia compleja y el rico universo propio, y se ha mantenido en la cima de los videojuegos desde entonces hasta pasar a ser un icono de la cultura popular.