«Call of duty: Ghosts», una apuesta por lo fácil y efectivo

«Call of duty: Ghosts», una apuesta por lo fácil y efectivo

Suele decirse que si una fórmula funciona, mejor no la cambies. Sangre, heroísmo y coraje pero más de lo mismo

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Suele decirse que si una fórmula funciona, mejor no la cambies. Sangre, heroísmo y coraje pero más de lo mismo. Para bien o para mal. La nueva entrega de la popular saga «Call of duty» no ha reparado en gastos para parir «Ghosts», que pugna con «Grand theft auto 5» por ser el videojuego con mayores beneficios. Y vaya si lo consigue, puesto que el nuevo título, que hasta ahora no tenía rival alguno, ha generado en su lanzamiento mil millones de dólares, pero ha encontrado resistencia en el último lustro.

Como punto flaco, quizá, que el juego en sí mismo no establece ninguna nueva referencia y no es lo suficientemente innovador como cabría esperar. Sin salirse de sus señas de identidad, Infinity Ward ha creado un nuevo título que puede resultar hasta un tanto familiar, da una sensación de estar viviendo algo que ya has vivido, como si en cierto modo el objetivo no sea tanto cazar nuevos seguidores sino apostar sobre seguro.

La mayor parte de modo campaña es seguir a alguien y tener al enemigo en el punto de mira para deshacerse de él de un plumazo. Suele ser fácil porque muchos de ellos se descubren a simple vista. La destrucción de los paisajes es asombroso. Condecoraciones especiales para el motor gráfico. ¿Ha alcanzado la perfección o estamos ante un juego de transición para esperar a una gran evolución en la nueva generación de consolas? Lo cierto es que es muy recomendable por la calidad de sus texturas y el suavizado de los polígonos, que buscan el detalle. En eso no encuentra oposición. Por ejemplo, se han mejorado los efectos de luz-sombra en momentos donde la vegetación envuelve a los soldados.

Hay momentos para realizar descensos verticales o lanzarse en paracaídas como en la misión que les lleva a Caracas. Cuando no se desmenuza pueden caer inundaciones repentinamente o los paisajes mutan en múltiples formas para otorgar secuencias muy cinematográficas. Precisamente ese realismo que ofrece es lo mejor de todo, junto con su ritmo devastador y dinámico, pero alejado de esa tensión bélica constante que trata de tirar de gatillo fácil.

Pese a una trama argumental -escrita por Stephen Gaghan, guionista de la película«Traffic»- carente de emoción e intensidad, la saga se sostiene en el modo multijugador, donde gana enteros. Este es su valor seguro y que se ha sabido explotar bien añadiendo siete nuevos modos de combate. Aquí es pura adrenalina y estrategia.

Pero volvamos al principio. Nada destacado en su historia. Está ambientada en una devastada EEUU. Un horrible genocidio insugura el modo de un solo jugador. Un enemigo, bautizado como la Federación, bombardea Norteamérica desdibujando las fronteras internacionales. Una década después, y sin la vitola de primer potencia mundial, se disponen a recobrar su estatus. El personaje principal, Logan Walker, se une junto con su hermano a un grupo misterioso llamado «Ghosts» con el objeto de frustrar las aspiraciones de un viejo conocido de dominación mundial. Poco a poco, las misiones se van completando en diferentes territorios, pasando por el oeste norteamericano, Venezuela, México o Brasil.

Dentro de la patrulla se encuentra un simpatico combatiente, Riley, un perro Pastor alemán entrenado para el combate -y muy bien equipado- y que también se puede controlar por el jugador. Esta es una de las novedades más interesantes de este título, puesto que es posible recurrir a él en algunos ataques. Saca los dientes y elimina a los enemigos rápidamente con sus afilados colmillos.

Además sirve a modo de guía para explorar las zonas militarizadas de los rivales, previa intervención, gracias a una cámara que tiene acoplada a su traje. Es un personaje ideal para las operaciones que requieren del sigilo como principal arma. Aunque su influencia es escasa en verdad, es divertido tomar el mando y deslizarse por la hierba y ver como degüella a los enemigos en cuestión de segundos.