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Análisis

Probamos el OnePlus 7 Pro: el móvil con el que te olvidarás del Galaxy S10

La firma china apuesta a caballo ganador con un cóctel de altas prestaciones y un diseño que, sin inventar la rueda, se atreve a introducir una particularidad: una cámara periscópica

MADRIDActualizado:

Cuando a uno le piden sugerencias para cambiarse de móvil, en muchas ocasiones se recomiendan marcas que se las sabe consagradas. Hay mucha vida debajo de esa superficie. Y muchas firmas que, en los últimos años, se han atrevido a empaquetar altas prestaciones a unos precios más propios del momento actual. Son, muchas de ellas, firmas erigidas bajo el extenso manto de China.

Una de las firmas que más han crecido intentando conservar su esencia ha sido OnePlus. Sus nuevos terminales siguen los patrones a los que nos habían acostumbrados, pero ahora van y se arriesgan. Ha tirado la casa por la ventana con una bestia parda, elOnePlus 7 Pro que, sin ocultar su clara inspiración en el Samsung Galaxy S10, apuesta por integrar más potencia, más capacidades y un detalle interesante aunque puede presentar dudas así de inicio: una cámara periscópica.

Desde el exterior, no es inmediatamente obvio lo que ha cambiado. La firma asiática ha adaptado la apariencia de su nuevo buque insignia con materiales de alta calidad, que destaca especialmente por su belleza: ha hecho una una elección cromática preciosa, basada en reflejos y detalles visuales muy bonitos. Se nota un buen trabajo a la hora de ensamblar todos los componentes. Es muy premium y eso se ve a la legua.

A diferencia de otros rivales, en este móvil se ha acabado toda presencia de la cámara en la cara frontal. Ni rastro, vaya. La solución que ha encontrado la marca para «limpiar» la pantalla viene de una pieza mecánica, de un engranaje; una bandeja deslizable y automática alberga (y oculta) la cámara frontal dentro del propio marco. Y, con ello, se eliminan de un plumazo dos aspectos algo controvertidos: el «notch» -que no a todos los usuarios les apasiona- y el «agujero» de la cámara dentro del propio panel.

Es brillante la idea, pero aunque durante las pruebas no se ha producido ningún tipo de fallos a la hora de abrir la cámara, puede hacer pensar en que el futuro pueda romperse. No debería pasar, porque según las estimaciones de la marca está preparada para realizar más de 300.000 ciclos de uso. A ojo de buen cubero, si se abre unas 150 veces al día se puede tener móvil para más de tres años. Pero este «periscopio» -bautizado como Pop Cam por la propia marca- tiene otras particularidades: es el lugar donde se integra además el sistema de reconocimiento facial.

No son las únicas novedades de esta bestia parda. Es un móvil de alto rendimiento. Se ve a las primeras de cambio. En todas las tareas -aunque sean exigentes- se mueve como pez en el agua. Y no es para menos puesto que combina algunas de las prestaciones que más se pueden demandar para un dispositivo premium. Por ejemplo, el cambio entre aplicaciones, el manejo de las ventanas, la navegación o el uso de juegos móviles es muy rápido. Es solvente, veloz como un dragón de Daenerys Targaryen, de «Juego de Tronos», con lo que tendremos en el bolsillo un equipo con garantías.

Más potencia y una pantalla espectacular

El cerebro de la bestia es un Snapdragon 855, el chip de Qualcomm que va a estar en los móviles de alta gama esta temporada, y que además de mayor potencia logra una mayor optimización la batería. Hay varias configuraciones pero durante las pruebas realizadas con la versión de 12 GB de memoria RAM (hay versiones de 6 y 8 GB de RAM) ofrece un desempeño brutal y consistente.

Hay más secretos para sacarle partido, nunca mejor dicho. Un modo de juego permite una mejora de la visualización del juego, responder a llamadas a través del altavoces o bloquear las notificaciones. Pero, sobre todo, permite explotar las capacidades de la CPU y la GPU, así como optimizar la memoria RAM para conseguir una mejor experiencia de juego. En títulos como Mortal Kombat o The Elder Scrolls: Blades se consigue una seguridad en su manejo. Sin cuelgues ni ralentizaciones. Otro de sus secretos para gozar este terreno se debe a la tasa de actualización de su pantalla, de 90 Hz en lugar de los 60 Hz de otros terminales.

La pantalla también tiene parte de la culpa. Un panel de tipo Amoled de 5.67 pulgadas ofrece una resolución QHD+ (3.120 x 1.440 píxeles). Es prácticamente la misma que se puede encontrar en un Galaxy S10. Ahí es nada. Está bastante bien calibrada, la representación de los colores está a la altura y con los ángulos de visión bien ejecutados, así como mejoras muy apreciadas como el HDR10+. En consecuencia, ofrece una muy buena calidad de imagen. Es muy buena y contempla un nivel de brillo muy alto. La densidad de píxeles asciende hasta los 502 puntos por pulgada lo que garantiza una gran nitidez de las imágenes.

Incorpora varios métodos de seguridad, aunque el más simbólico es el sistema de reconocimiento de huellas dactilares que viene integrado dentro de la propia pantalla. Es una tecnología que debutó en el anterior modelo de la compañía y que, para la ocasión, se han mejorado algunos aspectos como el rango de reconocimiento o la rapidez. El sistema funciona aunque a veces de manera inestable. Puede darse el caso que no capta de manera precisa el dedo, tal vez porque se realiza el movimiento demasiado rápido o porque no se acierta a pulsar dentro del diámetro. También dispone de sistema de reconocimiento facial, cuyo funcionamiento es rápido pero obliga a extraer la cámara. Es una opción interesante que se realiza simplemente con hacer un gesto hacia arriba.

Se siente, sin embargo, algo pesado en la mano aunque sus dimensiones lo hacen muy apto para controlarlo con una sola mano. Prescinde, eso sí, de una conexión para auriculares. Algo que puede representar un problema para algunos usuarios, pero en su lugar apuesta por un sonido brillante. El móvil se luce en este terreno: está equipado con un sistema de doble altavoz estéreo con Dolby Atmos y apuesta por un amplificador mejorado que consigue una excelente calidad de sonido. Incluso puede servir como reproductor para cubrir una habitación pequeña gracias a su gran potencia. Y un detalle: la ubicación del altavoz inferior se ha desplazado a la esquina inferior derecha para evitar que se tapemos con el dedo cuando se utiliza de manera horizontal.

La vida útil de su batería, compuesta por 4.000 mAh, no decepciona en absoluto, teniendo carga suficiente para más de un día y medio en un uso moderado, aunque es algo que se ve mermada si se está continuamente viendo videos y jugando. Su otra gran baza se encuentra en el sistema de carga rápida, que de nuevo vuelve a ser magistral: en poco más de media hora tienes casi la batería al 100%.

El software es, además, muy limpio. Basado en Android 9.0 Pie, la capa de personalización OxygenOS no le carga de demasiadas funciones innecesarias y prescindibles, algo que es de agradecer. Entre algunas de sus funciones interesantes se encuentra la posibilidad de grabar la pantalla; pero además, puede grabar audio externo, con lo que es un dispositivo muy apto para los hábitos de los youtubers y aquellos usuarios que desean explicar, por ejemplo, algunos detalles de un video o partida de juegos.

Versátil triple cámara

Más allá del mero ecosistema, otra de las verdaderas gracias del móvil reside en su configuración fotográfica, su verdadera bandera para hacer patria. La marca, esta temporada, ha dado el salto a la triple cámara. Es versátil y completa. Tres sensores de 48, 16 y 8 megapíxeles juegan muy bien en varios escenarios. Pero yendo por partes, uno de los sensores (el de 48 megapíxeles) puede capturar una gran luminosidad (su apertura focal de s de F1.6), con lo que en situaciones de baja luminosidad rinde muy bien pero sin llegar al extremo del modo nocturno de los Pixel 3 que, para gustos, los colores, nunca mejor dicho.

Mediante sus estabilizadores controlados por algoritmos basados en Inteligencia Artificial y su enfoque híbrido por láser, además, consigue parar las imágenes muy bien. Y de manera rápida, aunque comparado con otros rivales a veces es algo inconsistente. En general, sin embargo, tiende a ofrecer colores cálidos. En ocasiones, también, sobresatura ligeramente los colores y añade algo de nitidez, sobre todo en los fondos. Aunque recupera de manera sensata por ejemplo los cielos, lo cierto es que son en esos detalles donde se aprecia que queda algo por debajo de los principales competidores del sector como el Huawei P30 Pro, el Samsung Galaxy S10+ o el Google Pixel 3.

Otra cámara es un telefoto de 8 megapíxeles, capaz de generar un fantástico zoom óptico de tres aumentos, aunque puede extenderse de manera digital hasta 20 aumentos que, aunque con ciertas renuncias, ofrece un resultado bastante decente. Por último, la tercera cámara en discordia tiene un angular más que sensato (de 16 megapíxeles y apertura focal de F2.2) cuyo rango es de 117 grados para poder meter mucha información dentro de la imagen.

Uno de los detalles más controvertidos pero ya es seña de identidad de la marca es su resistencia al agua y polvo. Sí, el móvil puede soportar estos agentes externos pero no se incluye una certificación oficial. La marca se agarra así de nuevo al uso responsable del usuario: si lo mojas y se estropea ese es tu problema. El dispositivo, aunque incorpora un sistema de refrigeración líquida, lo cierto es que a pleno rendimiento se nota un aumento de la temperatura. Nada preocupante.