El joven investigador Damián Roca
El joven investigador Damián Roca - FUNDACIÓN BBVA
ENTREVISTA

«En España nos falta un referente, como en su momento lo fue Google»

Damián Roca, investigador en la Universidad Politécnica de Cataluña, ha sido uno de los galardonados en los Premios de Investigación Sociedad Científica Informática de España- Fundación BBVA por su tesis de coches autónomos que emulan a bandadas de aves: «La formación de los ingenieros españoles es excelente. Nos valoran mucho en el extranjero», dice

MADRIDActualizado:

Los Premios de Investigación Sociedad Científica Informática de España (SCIE) – Fundación BBVA 2018 ya tienen nombres propios. Y uno de ellos es el de Damián Roca Marí, investigador en la Universidad Politécnica de Cataluña. Este joven investigador, de 28 años, se ha alzado con el galardón gracias a su proyecto para favorecer la organización de los coches autónomos en base a las dinámicas de las bandadas de pájaros.

«Un coche autónomo es un vehículo dotado con una red de sensores que permiten, gracias a la tecnología, sentir e interactuar con el mundo que le rodea», explica Roca. «Con estos sensores, es capaz de 'ver' lo que hay en la carretera y tomar decisiones de manera autónoma: velocidad, trayecto... Todo va programado y automatizado». A partir de ahí, el joven combinó conceptos de biología e ingeniería y cómo los pájaros se organizan en bandada «Lo repliqué», dice.

Una bandada de pájaros se organiza siguiendo tres reglas: evitar colisiones, volar cerca de los demás y copiar su velocidad y dirección. De este modo, aunque un pájaro no sepa cuántos compañeros tiene, su vuelo contribuye al movimiento armónico del grupo. Un curiosa tesis que sirve para, por ejemplo, acabar con el caos circulatorio que reina en las grandes ciudades.

«Cuando queremos organizar los millones de coches que hay en Madrid, por ejemplo, la complejidad del sistema para organizarlo se complica»

«Cuando queremos organizar los millones de coches que hay en Madrid, por ejemplo, la complejidad del sistema para organizarlo se complica», explica. Pero al final se trata de aplicar la misma tesis. «Para organizar el tráfico en la Gran Vía de Madrid, a cada coche se le aplican las tres mismas reglas (no quiero colisionar con nada, copiar la velocidad de mis vecinos y moverme cerca de mis vecinos) para que todos se comporten como una bandada de pájaros. Así, el primer coche de esa bandada, si detecta a un peatón, reduce la velocidad y se para no atropellarle. Lo mismo hará segundo coche, el tercero... y así hasta el último, que ni siquiera ve al peatón, pero que también reducirá su velocidad y frenará», ejemplifica.

Roca Marí ha conseguido simular la organización de grandes flotas de coches autónomos creando un nuevo concepto, el «hierarchical merging behaviour» (comportamiento de fusión jerárquica), basado en aplicar las reglas con una jerarquía. Con esta herramienta favorece la organización de los coches autónomos, mejora la seguridad de los usuarios y puede incluso reducir su consumo de combustible. «El concepto de jerarquía es muy común en la ingeniería y el de organización en la biología, pero juntos no lo habíamos visto», explica Roca, quien añade que no se habían usado reglas así en el campo de los coches autónomos.

El resultado es que los vehículos conducen de una manera fluida y coordinada. «Con los atascos se ve muy claro», añade. Y es que normalmente, si una calle está atascada, los conductores optan por irse por la más cercana para evitarlo. Sin embargo, esta segunda acaba atascada también. «Los coches autónomos son capaces de tomar decisiones pero de forma inteligente, por lo que se puede reducir el tráfico», afirma.

Silicon Valley, el «sueño americano»

Aunque todo esto es algo que, de momento, no se va a llevar a la realidad, la tesis innovadora de este joven ingeniero supone un primer paso para las llamadas ciudades inteligentes del futuro. Hasta entonces, «seguiré trabajando en el ámbito académico pero también voy a montar una 'startup'», reconoce a este diario.

Y es que su paso por EE.UU. le ha dejado huella. El joven finalizó su doctorado en 2017 tras un año de intercambio en una 'startup' de Silicon Valley. «Fue una experiencia espectacular, aprendí muchísimo. Allí todo el mundo tiene su compañía tecnológica. Es un auténtico hervidero de ideas, haces muchos contactos y cuanto te juntas con gente que comparte tus inquietudes, resulta muy enriquecedor», explica.

«En este sentido, quiero reseñar algo», asegura. «Los ingenieros que se forman en España tienen un nivel excelente. No tenemos nada que envidiar a los ingenieros de fuera», sentencia. Por su experiencia en el extranjero, y a diferencia de lo que sucede aquí, los profesionales españoles son muy valorados en el referente tecnológico de Silicon Valley.

«Por su experiencia en el extranjero, y a diferencia de lo que sucede aquí, los profesionales españoles son muy valorados en el referente tecnológico de Silicon Valley»

«La formación que recibimos aquí nos da para trabajar en cualquier parte del mundo. No somos menos que otros», insiste. «Recuerdo que cuando empecé la carrera y te hablaban de Silicon Valley, te creías que era otra cosa, algo inalcanzable o muy diferente. Pero cuando cogí el avión y me fui, desempeñaba el mismo trabajo que podía realizar aquí», explica para dar un mensaje de aliento a las aún más jóvenes promesas.

De hecho, muchos españoles se encuentran allí realizando trabajos. «Falta lanzarse a la piscina», asegura, aunque también reconoce que allí, a diferencia de España, es más fácil construir empresas y sacarlas adelante. Pero se muestra optimista. Y esto cambiará en España en el momento en el que se refuerce el ecosistema de «startups» y el mundo emprendedor. «Nos falta un referente, como en su momento lo fue Google, por ejemplo. Pero en el momento en el que surjan nuevas empresas con talento de aquí, nos daremos cuenta de lo que somos y de lo que valemos».