Eddie Cue, vicepresidente de Apple, presenta el nuevo Apple TV - REUTERS | vídeo: apple
análisis

Apple se refuerza en la batalla por el control del mando a distancia

La compañía norteamericana renueva su receptor digital con un nuevo controlador táctil, más potencia y enfocado al consumo de ocio electrónico

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La televisión ha cambiado. Olvídese de todo lo conocido hasta ahora. Ni tubos catódicos, ni «caja tonta», ni una programación encorsetada. Fuera. Todo fuera. La pequeña pantalla es hacer tabula rasa. Sí, borrón y cuenta nueva, porque el mercado de los televisores se ha agrandado en los últimos años, no solo en dimensiones físicas, puesto que el estándar ahora mismo serían 47 pulgadas; también en lo que se se ve a corazón abierto.

Hablamos de la televisión a la carta, de la oportunidad de los consumidores de decidir cuándo, cómo y dónde consumir sus programas preferidos, ya sean series de éxito como «The Walking Dead» o las películas más taquilleras. El fenómeno se extiende posicionándose como un hábito, sobre todo, entre los usuarios con menor edad. Y ahí es donde ha atacado Apple con su nuevo receptor digital Apple TV, dispositivo ya veterano pero que hasta ahora no había recibido realmente una gran actualización. Y resulta curioso que se lanzara el mismo año que el iPhone original.

«El futuro de la televisión son las apps»

Corregido este rumbo, la compañía norteamericana ha demostrado que el entorno de la televisión tiene grandes posibilidades. Y, aunque lo intentó en su momento (incluso con Steve Jobs en vida), no ha despegado del todo. El nuevo dispositivo cumple los pronósticos y permite, entre otras cosas, reproducir contenido en un televisor o monitor vía «streaming», con gran poder de concentración a través de su tienda iTunes.

Se da un salto en la oferta de canales de suscripción. No queda ahí la cosa puesto que otro de sus puntos fuertes será un sistema de recomendación más eficiente, que revolucionará la manera en la que se descubre programación. La premisa de la que parte la compañía es que el futuro pasa por las «apps» y no por un dispositivo electrónico en concreto. «Nuestra visión para la televisión del futuro es simple y, tal vez, un poco provocadora», aseguró el consejero delegado de Apple, Tim Cook, durante el evento. «Creemos que el futuro de la televisión son las aplicaciones».

Buscando al jugador «casual»

El Apple TV, además, no será un mero aparato conectado a una pantalla. Busca incluso ser el equivalente a la Wii, de Nintendo, consola que tuvo una gran acogida pero que ha perecido por su escaso catálogo de videojuegos. No es de extrañar que en las demostraciones realizadas se mostraran títulos como «Guitar Hero», «Disney Infinity» o «Galaxy on fire» gracias al nuevo controlador táctil. Pero, posiblemente, las consolas de sobremesa Xbox One y PlayStation 4 no están en su punto de mira. Ni Microsoft ni Sony corren peligro en este campo. Esta carcaterística añadida, que supera así a productos de marcas rivales, se percibe más como un mero pasatiempo, como una oportunidad de disfrutar de vez en cuando y no tanto para conquistar al jugador diario que busca juegos potentes.

¿Todo esto será suficiente para podrá impulsar los ingresos de Apple en 2016? Por supuesto esta pregunta no tiene aún respuesta. Pero en cualquier caso no deja de ser interesante este movimiento por parte de la empresa con mayor cotización bursátil del planeta, puesto que la televisión, ahora, es otro terreno en el que explorar concienzudamente. Sus aspiraciones, no obstante, son muy ambiciosas. En un comunicado emitido por la firma JP Morgan de la que se ha hecho eco el blog especializado «Apple Insider» se espera que Apple consiga colocar unos 24 millones de estos decodificadores («set-top-box») en todo el mundo.

Y no solo los números se agrandarán por la venta de hardware, sino que unido a la venta de contenidos y la cuota de suscripción los expertos creen que el Apple TV generará más del 3.3% de los ingresos por acción de la compañía. La manzana mordida se las tendrá que ver con otros productos de notable éxito como el planteado por Roku, con reconocimiento por voz, un amplio catálogo de servicio (17 canales y más de 250.000 títulos) y unas posibilidades tremendas para el «streaming».

Otro rival, Amazon FireTV, también resulta atractivo y llamativo, pese a tener más limitaciones. Pero es el «dongle» Google Chromecast quien resulta más compatible y accesible para todos, también en la parte económica. Poco que alegar acerca de su extensión, puesto que entre todas las firmas concentran el 86% de las ventas de este tipo de aparatos en el mercado norteamericano, según la firma de investigación de mercado Parks Associates.