El Gran Colisionador de Hadrones, para principiantes
Una de las secciones del Gran Colisionador de Hadrones. / Foto: Archivo
CIENCIA

El Gran Colisionador de Hadrones, para principiantes

Su misión es reproducir el origen del universo o explicar el origen de la materia

ANDER AZPIROZ
MADRID Actualizado:

Se le llama generalmente LHC por sus siglas en inglés (Large Hadron Collider) aunque en España se le denomina Gran Colisionador de Hadrones o Gran Colisionador de Partículas. Su construcción y puesta en marcha ha supuesto un hito histórico para la física, en la medida en que puede desvelar algunos de los más importantes misterios del origen del Universo y, por tanto, de nosotros mismos.

Pese a su importancia, para una multitud de personas ajenas a los entresijos de la ciencia no pasa de ser unas simples siglas: LHC. ¿Qué es el Gran Colisionador de Hadrones? Inaugurado en 2008 y, tras una prematura avería, puesto en marcha de nuevo en diciembre de 2009, el LHC es un túnel en forma de círculo a cien metros bajo tierra en las cercanías de Ginebra y con una longitud de 27 kilómetros de largo.

¿Para qué sirve? Dentro de él, los científicos pueden hacer que dos partículas subatómicas alcancen el 99,9% de la velocidad de la luz -nada puede viajar más rápido que la luz tal y como estableció Einstein, ni si quiera los neutrinos, algo demostrado recientemente-. En un momento dado, se hace que las dos partículas choquen, liberando una gran cantidad de energía. Una explosión a ínfima escala que reproduce los efectos del Big Bang. Es decir el inicio del Universo observado en primera persona por el ser humano.

Pero en la lista de fugitivos más buscados del LHC se encuentra un elemento especialmente esquivo cuya existencia solo se ha podido teorizar: el Bosón de Higgs o ‘Partícula Divina’. Su nombre suena frecuentemente en los telediarios y se lee en los periódicos, aunque muchas personas ignoren –como ocurre con el LHC- lo que podría ser o qué importancia tendría. La complejidad de la explicación llevó en 1993 al entonces ministro de Ciencia Británico William Waldegrave a lanzar un desafío sin precedentes: “Aún no he decidido si mi departamento financiará los experimentos propuestos para buscar el bosón de Higgs, pero prometo financiar una botella de champagne a quien logre explicarme qué es”.

El Boson de Higgs es el elemento que permite que las partículas tengan masa. Y sin partículas sin masa no podría existir la materia tal y como la conocemos. De no hallarse, los fundamentos físicos por los que se han regido los científicos durante los últimos cien años quedarían en entredicho. Algo habría fallado. La importancia del LHC radica en la sospecha de que el choque en su interior de dos partículas puede producir un bosón, que se desintegraría casi al instante de su creación.

Los temores

La puesta en marcha trajo consigo una predicción catastrófica: la creación tras una colisión de un agujero negro que atrajese toda la materia a su alrededor y destruyera la Tierra. Algo que efectivamente puede producirse, tal y como formula Einstein pero, según los expertos del CERN, a una escala microescópica incapaz de causar efecto alguno.

Los enemigos del LHC adujeron otra teoría aún más difícil de creer, que es una máquina para viajar en el tiempo. Incluso hay quien afirmó que los retrasos y problemas para su puesta en marcha se debieron a sabotajes. ¡Realizados nada menos que por seres llegados del futuro!.

Los hasta hace poco tiempo desconocidos para el público en general neutrinos no han sido más que una de las muchas sorpresas que nos guarda el CERN y su Gran Colisionador de Partículas.