El Papa critica «la sumisión incondicional a las fuerzas del mercado o las finanzas»
Benedicto XVI, a su llegada al aeropuerto de Cotonú, en Benin - AFP
VIAJE DE BENEDICTO XVI A benín

El Papa critica «la sumisión incondicional a las fuerzas del mercado o las finanzas»

El Santo Padre propone un catoliciso «simple» y «profundo» frente al auge de las Iglesias pentecostales

JUAN VICENTE BOO
CORRESPONSAL EN EL VATICANO Actualizado:

Benedicto XVI ha criticado hoy «la sumisión incondicional a las fuerzas del mercado o de las finanzas, el nacionalismo, el tribalismo exacerbado y estéril que puede llegar a ser funesto». El Pontífice se ha pronunciado así nada más aterrizar en el aeropuerto Bernardin Gantin de Cotonu en el primer acto de su visita de tres días a Benín, donde ha indicado que «la transición a la modernidad debe estar guiada por criterios seguros basados en las virtudes reconocidas».

Durante el vuelo, el Papa manifestó su preocupación por el rápido crecimiento de las iglesias pentecostales en África y América Latina a expensas sobre todo de la Iglesia católica. La respuesta, según el Papa, debe ser un catolicismo “simple, profundo y comprensible”, centrado en “un Dios que nos conoce y nos ama”. La misma fórmula puede ser muy útil en la nueva evangelización de Europa, donde el anuncio del mensaje evangélico ha perdido su frescura y sencillez inicial.

En el tradicional encuentro con los periodistas que le acompañan en el avión, el Santo Padre advirtió que el éxito de las comunidades pentecostales –algunas de las cuales son sectas con un culto mal disimulado a la riqueza- se apoya en ofrecer una combinación simplista de las religiones circundantes, pero advirtió que esa fórmula no es duradera pues mucha gente se desengaña y vuelve a la Iglesia católica.

El Papa desea que el mundo revalorice a África, en lugar de fijarse tan solo en sus desgracias, y por eso recordó que el continente negro, con su vitalidad y optimismo, es “un gran pulmón espiritual para una humanidad en crisis de fe y de esperanza”. Durante el Sínodo de África celebrado en Roma en el 2009, Benedicto XVI advirtió que ese pulmón puede enfermar a causa de los “residuos tóxicos espirituales” de materialismo y consumismo que llegan de Europa y Norteamérica, así como por un “virus” destructivo en muchos lugares: “el fundamentalismo religioso mezclado con intereses políticos y económicos”.

Sin ánimo de ofender a los políticos y estadistas, Benedicto XVI afirmó que África sufre de un exceso de violencia, y que las múltiples cumbres destinadas a resolverla producen muchas más palabras que resultados.

Entusiasmo popular

Benedicto XVI fue recibido con entusiasmo popular en Cotonou, la principal ciudad deBenín, desde donde lanzará un mensaje a toda África a lo largo de una visita de tres días que incluirá la presentación de una exhortaciónapostólica dirigida al continente en el que máscrece el cristianismo. Aunque el tono de su mensaje será positivo y esperanzador, el Papa denunciará la corrupción, la discriminación de la mujer, las guerras y la falta de libertad religiosa en algunos países.

Para evitar el agotamiento físico del Papa al cabo de un vuelo de 4.000 kilómetros y del cambio a un clima tropical, el programa del viernes incluye sólo un discurso en el aeropuerto y otro en la catedral de Cotonou.

La segunda jornada, el sábado, será más política, pues Benedicto XVI pronunciará un discurso al presidente de la Republica, el Gobierno y el cuerpo diplomático en el que abordarátanto las esperanzas como los problemas de África.

Durante el vuelo, Benedicto XVI señaló que Benín es un buen ejemplo de transiciónpacífica a la democracia y también de buen entendimiento entre tribus y religiones en un continente marcado por los conflictos.

El sábado por la tarde, el Papa viajará hasta Ouidah, antiguo puerto de un intenso tráfico de esclavos con América, donde visitara la tumba del cardenal Bernardin Gantin, a quien calificó de “un humanista, un hombre de fe, y un gran obispo africano muy inteligente”, que es un héroe nacional en Benín.

A su regreso a Cotonou, Benedicto XVI visitará el Hogar “Paz y Alegría” donde las misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta acogen a niños huérfanos, abandonados o enfermos, entre los que hay también algunos contagiados de HIV. Por primera vez fuera de Roma, el Papa responderá a las preguntas de los niños en una catequesis espontánea.

Un tercio de los diez millones de habitantes de Benin son católicos

El domingo tendrá lugar, durante una misa en el estadio de Cotonou, la entrega de la ExhortaciónApostólica “La Tarea de África” a los representantes de las 35 conferencias episcopales del continente.

El clima previo a la visita ha sido muy positivo, ya que un tercio de los aproximadamente diez millones de habitantesde Benín son católicos, y las relaciones con los musulmanes y las demás religiones son cordiales. Varios responsables del culto vudú han dado también su bienvenida al Papa.

En este segundo viaje al continente negro –que sigue al realizado en 2009 a Camerún y Angola- acompañan al Papa tres valiosos cardenales africanos: el nigeriano Francis Arinze, ex responsable del Culto divino; el ghanés Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz; y el guineanoRobert Sarah, presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, encargado de la ayuda a los necesitados.

El séquito del Papa incluye, como siempre, su médico personal, Patrizio Polisca, ayudado por el doctor Giampiero Vetturini. Después de un vuelo de ida de 4.000 kilómetros, el calor tropical de Benín supondrá durante tres días un esfuerzo adicional sobre un programa de por sí muy intenso para una persona de 84 años.

El Papa fue despedido en el aeropuerto de Roma por el nuevo primer ministro italiano, Mario Monti, mucho más atento que su predecesor al mensaje ético y al papel mundial de Benedicto XVI.