El pequeño Julen, en primer plano, con su hermano Óliver y sus padres, José y Vicky - FOTO CEDIDA A DIARIO SUR | Vídeo: "Tenemos un ángel que va a ayudar a que salga vivo lo antes posible" ATLAS

El padre de Julen: «Mi hijo está ahí; que nadie lo ponga en duda»

El padre del pequeño al que buscan en un pozo agradece las labores de los equipos de rescate, pero pide más medios. «Sé que no paran, pero no consiguen llegar hasta él»

Última hora de Julen, el niño que cayó a un pozo en Málaga | Directo

Así es Julen, el niño atrapado en un profundo pozo de Totalán

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José lleva desde el domingo sin dormir, prácticamente con la misma ropa, pasando las noches dentro de un coche junto a su mujer, Vicky, cerca del agujero donde su hijo cayó durante un día de campo en Totalán. «¿Dónde voy a estar si no? Aquí, donde estoy. Y aun así estoy demasiado lejos de él», asegura el padre de Julen a Diario Sur, roto de dolor.

Son varios los motivos que le han llevado a romper su silencio. Lo hace para reclamar más medios en la búsqueda desesperada del pequeño, inédita en España y en el mundo por el diámetro del pozo al que cayó. Pero también para salir al paso de los comentarios que ha tenido que escuchar en algunos medios: «Mi hijo está aquí, que nadie lo ponga en duda. Ojalá fuese imposible que esté en el pozo, como he oído. Ojalá fuese yo el que estuviera enterrado ahí abajo, y que él estuviera aquí arriba, con su madre».

Tras una breve conversación telefónica ayer por la mañana, José accedió por la tarde a mantener una entrevista con SUR para aclarar cómo sucedió todo. «Habíamos ido a pasar un día de campo en una parcela del novio de mi prima, que inauguraba ese día (iba a empezar las obras). Estaban ellos, la hija, que también tiene dos años y medio (la misma edad que Julen), mi mujer, el niño y yo», describe el padre.

Al grupo se iban a sumar otros dos primos y un par de amigos. «Estábamos preparando una paella. Yo estaba echando leña al fuego y mi mujer cogió el teléfono para avisar de que no iba al trabajo (en una hamburguesería de La Cala). Ella estaba con Julen y me pidió que yo le echara un ojo mientras llamaba. El crío estaba a cuatro o cinco metros. Yo fui a coger un par de troncos y el niño echó a correr», relata el joven, que tiene 29 años, los mismos que su mujer, a la que conoció el 11 de septiembre de 2001 en la barriada malagueña de El Palo, donde se han criado. «Lo recordamos siempre, cómo olvidarlo. Fue el día del atentado de las Torres Gemelas. Sólo éramos unos niños, llevamos toda la vida juntos».

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