Destrozos provocados por el huracán María - EFE | Vídeo: Puerto Rico hace balance de las víctimas del huracán María en septiembre de 2017: pasa de 64 a 2.975 fallecidos ATLAS

El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, admite que cometió errores en la gestión del huracán María

Un estudio de la Universidad George Washington revela que el ciclón terminó con la vida de casi 3.000 personas

Carlos Pérez Cruz
WashingtonActualizado:

Murieron muchos más que cuando la negligencia humana y el Huracán Katrina acabaron con la vida de más de 1.800 personas en 2005, pero Puerto Rico fue el verano pasado una nota a pie de página, un rincón olvidado de la información y la política en Estados Unidos. Murieron casi 3.000 personas (cifra similar a los fallecidos por los atentados del 11-S), no las 64 que el gobierno de la isla manejó durante meses como cifra oficial de muertes por el Huracán María.

El nuevo recuento procede de un informe de la Universidad George Washington, encargado por el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló Nevares, que asumió en rueda de prensa el resultado de un estudio que también señala la responsabilidad de su gobierno en el manejo de la situación. «Los líderes gubernamentales estaban desconectados de la realidad de las comunidades puertorriqueñas», se lee en uno de los testimonios, que denuncia que la información «se ocultó intencionadamente para eludir la culpa».

«Admito que cometí errores y que se podía haber hecho de otra manera», dijo Rosselló, pero rechazó que la parte que le corresponde estuviera «ligada a consideraciones políticas» y anunció tanto que firmará una orden ejecutiva para revisar y reformar los protocolos como que encargará un monumento en honor a las víctimas del huracán.

Problemas de comunicación

El informe detalla graves problemas de comunicación entre las diferentes agencias gubernamentales, que limitaron su respuesta ante la emergencia, y falta de preparación del personal médico a la hora de expedir los certificados de defunción. Igualmente señala que, «a pesar de la campaña de los medios y los esfuerzos de preparación, las comunidades no estaban preparadas de manera adecuada para el impacto directo e indirecto de un huracán de categoría 4». En parte, apuntan, porque hubo quienes «no se tomaron las advertencias con la seriedad debida», pero también porque, aunque hubo quienes sí siguieron las indicaciones, no se les suministró lo necesario «para un periodo prolongado de tiempo». La isla solo podía asumir un huracán de categoría 1 dados los protocolos vigentes en el momento.

Este estudio se suma a otros anteriores que habían advertido de que la cifra inicial estaba muy lejos de la realidad. La diferencia con respecto a otro informe publicado en mayo por la Universidad de Yale, que estimaba en más de 4.600 muertes vinculadas al huracán, es el método de trabajo. Aquel se basó en entrevistas de campo. Las muertes, concluyeron, se produjeron por la interrupción de los servicios básicos de salud para los mayores y la pérdida de servicios fundamentales para personas con enfermedades crónicas. Acusaban al gobierno de falta de transparencia.

Estudio realizado por la Universidad George Washington

En el caso del estudio hecho público ahora por la Universidad George Washington, el trabajo es fundamentalmente estadístico y se concentra en un periodo de tiempo de seis meses, los transcurridos entre septiembre de 2017 (mes del impacto del huracán) y febrero de 2018. Los autores del informe han comparado las cifras de fallecimientos en ese tiempo con las estadísticas de muertes en años anteriores. De esa forma obtienen una cifra que consideran el «exceso» de muertes respecto a las estadísticas regulares. Un total de 2975 personas. De haberse extendido en el tiempo, los investigadores creen que el número podría haber sido superior.

El análisis no se limita a las muertes ocasionadas de forma directa por el huracán a su paso por Puerto Rico, sino que establece una correlación entre el impacto del María, la situación sanitaria y de servicios en la isla a consecuencia de la devastación (la falta de luz, el suministro de agua, las comunicaciones) y su relación con las muertes en los meses posteriores (hay constancia de enfermos que fallecieron a causa de la falta de suministro eléctrico). Este mes de agosto, casi un año después de la llegada del Huracán María, se ha encendido la luz en la última casa que todavía carecía de ella.

En base a los registros demográficos, en enero y febrero de 2018 se registraron 900 decesos por encima de la media. Una mortalidad que fue claramente mayor en zonas más empobrecidas del territorio, donde el riesgo de muerte se elevó un 60%, y afectó especialmente a hombres de más de 65 años (35% más de probabilidades).

No se reflejan las circunstancias de los difuntos

La universidad no refleja los nombres y circunstancias de los difuntos, porque el estudio es meramente estadístico y matemático. Hay propuesta una segunda fase del estudio (la primera ha costado 305.000 dólares) que permitiría, aseguran los autores, especificar los nombres y causas concretas de las muertes, pero está a la espera de aprobación por el gobierno caribeño. Tal y como señala «The New York Times», el publicado incluye «muy pocos detalles sobre su método y análisis» y todavía no sido sometido a la rigurosa revisión de una revista médica.

En una entrevista con el periódico «El Nuevo Día» de Puerto Rico, el gobernador, Ricardo Rosselló, reiteró su asunción de errores, pero se escudo en los ocho meses escasos que llevaba al frente. «Nosotros ya habíamos comenzado a hacer una serie de cambios y evaluaciones en el proceso de respuesta a la emergencia, pero lo cierto es que un evento de esta magnitud fue algo sin precedentes».

Dos semanas después del huracán, el presidente del país, Donald Trump, visitó la isla y contrastó «los cientos y cientos de personas que murieron» en Nueva Orleans en 2005 con las 16 que reconocía el recuento oficial del gobernador. «Todo el mundo puede estar realmente orgulloso de lo que sucedió en Puerto Rico», afirmó Trump.