Imagen de archivo de un comedor social
Imagen de archivo de un comedor social - JAIME GARCÍA

Seis millones de españoles, al borde de la exclusión si empeora la economía

La pobreza severa se ha disparado un 40% desde el inicio de la crisis, según Foessa

MadridActualizado:

La recuperación económica no ha conseguido acortar la brecha entre ricos y pobres. Diez años después del comienzo de la crisis y cuatro años después del fin de la recesión, las personas en exclusión social severa han aumentado un 40%. Esta pobreza extrema afecta a más de cuatro millones de personas (8,8% de la población) que viven en 1,5 millones de hogares. Son familias que sufren la falta de empleo o de vivienda, que no tienen capacidad de consumo, padecen aislamiento social o no pueden hacer frente al tratamiento o la medicación en caso de una enfermedad.

Las familias sin dificultades económicas, en cambio, sí han conseguido recuperar los niveles previos a la crisis y ya alcanzan el 48,9% de la población. Entre uno y otro extremo, se encuentran seis millones de personas (13% de la población) que siguen viviendo al día. Su alta vulnerabilidad podría provocar que cayesen en la exclusión si se produjera un ligero empeoramiento de la economía. Se trata de la «clase media precarizada».

«Más cerca del límite»

Esta es la fotografía de la pobreza que revela el VIII Informe General de la Fundación Foessa (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada), presentado este miércoles en la sede de Cáritas. «Lo que se ha producido en estos años es que la población se ha ido acercando al límite de la exclusión social, es decir, que durante la crisis han ido acumulando algún rasgo más de vulnerabilidad que les hace estar más cercanos a la realidad de los hogares excluidos aunque todavía se mantienen en el espacio integrado», explicó este miércoles Raúl Flores, coordinador del Equipo de Estudios de Cáritas y responsable de esta macro encuesta realizada a más de 11.500 hogares entre enero y abril de este año en todas las Comunidades Autónomas.

Para Flores estos datos permiten hablar de «una consolidación de la desigualdad, con una población en situación de integración plena que se recupera y comienza a acercarse a valores similares a los obtenidos antes de la crisis, pero con un grupo en exclusión aún muy numeroso y notablemente superior en la exclusión más severa al de 2007».

«La población ha ido acumulando algún rasgo más de vulnerabilidad que les hace estar más cerca de los hogares excluidos»

Si bien los niveles de integración social en 2018 han alcanzado una clara mejoría, las personas que sufren pobreza severa solo se han reducido en 924.000 (22,7%) desde el inicio de la recuperación en 2013, pero incrementándose en 1,2 millones si se toma como punto de referencia el año 2007. De hecho desde el inicio de la crisis el aumento de la exclusión ha sido más marcado cuanto más severa es la pobreza. Los hogares en esta situación pasaron de los 914.000 en 2007 a 1,5 millones diez años después, un incremento del 64,1%.

Para el responsable de este informe, la factura que la crisis ha pasado a la sociedad supone «un grave riesgo para la construcción de una sociedad cohesionada». «Desde hace más de una década, nuestro modelo distributivo es débil, caracterizado por los bajos salarios, las dificultades para generar empleo estable y la limitada fortaleza de las redes de protección social», indicó Flores, quien advirtió que de seguir por este camino, España «avanza hacia una sociedad desligada donde se debilitan los vínculos de la cohesión social».