España corre riesgo de transmisión del virus zika por el mosquito tigre

Esta especie invasora asentada en todo el litoral mediterráneo puede actuar como vector de transmisión de la enfermedad si se da la circunstancia de que una persona infectada es picada durante la fase virémica

MADRIDActualizado:

El Comité de emergencias de la OMS se reúne este lunes alarmado por la propagación «explosiva» del zika en América Latina, un flavivirus para el que no existe cura ni vacuna y que como muchas otras enfermedades tropicales no despertaba interés porque su impacto se remitía a áreas remotas. Pero el mundo ha cambiado mucho desde que se descubrió en 1947 en Uganda en el bosque de Zika y la globalización sacó a este organismo de la selva para extenderlo por medio mundo. Ahora, alertan los expertos, el zika está a las puertas del Viejo Continente, y de España, donde ya tenemos tres casos importados por viajeros y uno de los dos principales vectores de transmisión, el Aedes albopictus, más conocido como mosquito tigre. De no tomar medidas, sería cuestión de tiempo que se produjese el primer brote autóctono de esta enfermedad.

El zika es mucho menos agresivo que otros parientes suyos, como el dengue, la fiebre amarilla o el chikungunya y por eso tampoco se había estudiado. Al menos hasta que se le ha relacionado con un llamativo aumento de los casos de microcefalia en recién nacidos en Brasil. A partir de ese momento han saltado todas las alarmas. Ya no se habla de un cuadro de fiebre leve, sarpullidos, dolor muscular y conjuntivitis sino de algo mucho más grave en el caso de mujeres embarazadas. «Casi todos los flavivirus son neurotrópicos. Atraviesan la barrera encefálica y se replican en las células del cerebro», explican a ABC Juan Carlos Saiz y Miguel Ángel Martín-Acebes, del departamento de Biotecnología del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria ( INIA).

En el líquido amniótico

Desde el Centro Nacional de Biotecnología del Instituto de Salud Carlos III, Fernando de Ory confirma que «en el brote de Brasil se ha producido un gran incremento en los casos de microcefalia, en relación con años en los que no circulaba el virus. Se ha detectado el zika en el líquido amniótico en embarazos de fetos con microcefalia. Y niños, ancianos o inmunodeprimidos, al igual que con otras infecciones, pueden sufrir también cuadros clínicos graves, aunque no hay suficiente información al respecto». La buena noticia es que «ahora mismo tenemos desarrolladas vacunas para otros flavivirus como el virus del Nilo y la metodología es, en principio, aplicable al zika. Con recursos podríamos tener una vacuna para modelos experimentales en un año», asegura Saiz.

Con tránsito de viajeros hacia nuestro país infectados con el virus, que en muchas ocasiones cursa con una sintomatología muy leve, y un vector de transmisión ya instalado aquí, el mosquito tigre, tenemos los factores básicos para un brote autóctono. «Es posible, pero poco probable», asegura José Antonio Pérez Molina, médico en el Hospital Ramón y Cajal, centro de referencia nacional de enfermedades tropicales, y vocal de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica. «Para una transmisión eficaz, el mosquito tigre debe picar a una persona infectada y en fase virémica, con el virus circulando por su sangre, lo que ocurre cinco días después de enfermar. Es difícil pero no imposible. Ya ha pasado con el chikungunya, que en 2007 provocó un brote de 200 infectados en Emilia Romagna, en Italia, o en la ciudad francesa de Niza en 2010; también con el dengue en Madeira», avisa Pérez Molina.

De momento, la ola de zika en América Latina está vehiculizada por el mosquito Aedes aegipty, en el que el virus se replica más rápido que en el mosquito tigre. «Pero también con el chikungunya el vector principal era el aegipty y luego los brotes de Italia y Francia fueron transmitidos por el mosquito tigre. Estamos viendo que primero llegan el dengue y el chikungunya, y después el zika. Todos son virus antropofílicos, en los que el único reservorio es el hombre y el único vector es el mosquito. Y los dos primeros ya los tenemos en Europa», advierte Rubén Bueno, miembro del comité directivo de la Asociacion Europea de Control de Mosquitos.

El coordinador del programa de vigilancia de vectores importados y exóticos del ministerio de Sanidad, Javier Lucientes, también profesor en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, confirma a ABC que el mosquito tigre puede ser un vector de transmisión. «Se han encontrado ejemplares infectados en Gabón y en Oceanía. Y el problema es que el mosquito tigre es una especie que vive con nosotros». Al albopictus le gustan los jardines de las casas y no se aleja más de doscientos metros de nosotros porque la hembra fecundada es la que nos pica, siempre de día, para extraer de nuestra sangre una proteína que necesita para que sus huevos prosperen. «Busca sitios que se puedan inundar con agua y coloca sus huevos allí esperando que cuando llueva se llene de agua y en ellas crezcan algas y bacterias de las que se alimenten sus larvas sin competidores como peces o anfibios que no pueden aguantar hasta que lleguen las lluvias. En Madeira lo vi en una pila de agua bendita de una ermita de un pueblecito de pescadores. Es un superviviente nato», reconoce Lucientes.

El calentamiento global

Ávidos de ambientes cálidos y con agua abundante, los inviernos como los que estamos teniendo les benefician enormemente. «Pero más que un tema de calentamiento global, es un asunto de globalización, de la enorme movilidad de los humanos en las últimas décadas», explica Frederic Bartumeus, investigador del CSIC en el Centro de Estudios Avanzados de Blanes y en el Creaf.

«Ahora puede que las condiciones sean más favorables para el mosquito tigre e incluso para el Aedes aegipty, que erradicamos de España en los años 60, pero las previsiones para España es que en unas décadas tengamos un clima parecido al del norte de África, más seco y con lluvias muy irregulares. El problema lo vamos a tener pero porque estamos generando sus hábitat al margen de la climatología. Para el mosquito tigre, la selva ahora es urbana», avisa Bartumeus.