Cáritas denuncia «que España sale de la crisis a dos velocidades»

Nuestro país necesitaría siete años para alcanzar las cifras de hogares sin ingresos anteriores a la recesión

MadridActualizado:

La crisis económica ha dejado «una España a dos velocidades en términos de exclusión social». Después de casi siete años de recesión, las diferencias entre el norte y el sur del país no han hecho más que aumentar. Así se desprende del informe anual «Expulsión social y Recuperación económica», presentado este jueves por Cáritas Española, y que ofrece un análisis territorial de la desigualdad, la pobreza y el desempleo.

La «situación de salida» de las Comunidades Autónomas ante el cambio de ciclo económico es muy dispar. Mientras Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Canarias e Islas Baleares se encontrarían en peor situación, otras regiones como Cantabria, País Vasco, Navarra, La Rioja y Aragón contarían «con más fortalezas» para empezar a percibir los beneficios de la recuperación.

«Las divergencias regionales de la pobreza apuntan a una salida divergente de la crisis. Esta disparidad seguirá provocando aumentos en las diferencias de desigualdad y bienestar», advirtió Natalia Peiro, directora del Área de Comunicación, Sensibilización e Incidencia de Cáritas Española.

Andalucía, Asturias y Castilla-La Mancha son las comunidades donde el 20% de las rentas más bajas han caído más. En Navarra, en cambio, apenas ha crecido el porcentaje de la población con rentas medias pero sí los han hecho las de rentas bajas y altas, mientras que en Aragón ha aumentado la desigualdad tanto en las rentas medias como entre los más ricos y los más pobres.

Incluso las comunidades que tienen mejor situación de salida ofrecen «elementos preocupantes», apunta el estudio, como la tasa de paro de la persona de referencia del hogar, los hogares con todos los activos en paro o la renta disponible en Cantabria; el paro de larga duración en Navarra y el País Vasco o la pobreza monetaria y la privación material severa en Aragón o La Rioja.

«La situación de salida para el conjunto de las comunidades ofrece además una peor situación respecto a datos recogidos en 2009 en el periodo de primer impacto de la crisis. Este resultado nos permite afirmar que la probabilidad de que aumente la bolsa de la exclusión social, a pesar del crecimiento económico, es muy alta», señaló Guillermo Fernández, miembro del comité técnico de la Fundación Foessa y uno de los responsables del estudio.

Con respecto a los hogares con todos sus miembros activos en paro, no ha habido ninguna comunidad autónoma que haya logrado reducir esta situación a niveles anteriores a 2009. En 14 comunidades, cuatro de cada diez desempleados serían parados de muy larga duración. En Asturias, Navarra y especialmente Galicia destaca además el incremento de hogares sin ingresos. «Al ritmo actual, alcanzar las cifras de hogares sin ingresos anteriores a la crisis, ya de por sí elevadas, puede suponer hasta siete años», indicó Fernández.

Para Cáritas Española, «la pobreza no es un problema de la crisis sino de un modelo social». Por ello, propone a los partidos políticos una serie de medidas para reducir la desigualdad y el riesgo de pobreza. Entre ellas, destaca la creación de una Renta Garantizada que cubra un mínimo equivalente en el conjunto del territorio del Estado, y que pueda ser extensible a través de un programa de bonificación al empleo. También sugiere un aumento de la protección a la familia y la infancia a través de la ampliación de la cobertura de la actual deducción fiscal reembolsable para familias numerosas, personas con discapacidad a cargo, por ascendiente con dos hijos.

Esta institución de la Iglesia estima que «garantizar una adecuada protección a los grupos más vulnerables» requeriría una inversión de unos 10.000 millones de euros por parte del Estado.

«Si, como todo indica, España tendrá que afrontar a muy corto plazo una previsión presupuestaria cercana a esa cantidad para responder al esfuerzo reclamado por la Comisión Europea para corregir el balance estructural de la desviación del déficit, la pregunta es si, como cuarta economía de la zona euro y decimotercera del mundo en términos de Producto Interior Bruto, no debemos exigirnos llevar a cabo un esfuerzo presupuestario y fiscal similar para dotarnos de un sistema de garantía de rentas que reduzca significativamente la pobreza y permita el rescate de los derechos y la dignidad de millones de personas», afirmó Fernández.