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El 79,2% de las mujeres de entre 25 y 29 años aún no tiene hijos

Si se tiene en cuenta a las féminas con edades comprendidas entre los 18 y los 30, el porcentaje se eleva al 88,1%

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Casi ocho de cada diez mujeres de entre 25 y 29 años, es decir, el 79,2%, todavía no ha tenido hijos, según los resultados definitivos de la Encuesta de Fecundidad del año 2018, publicada este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este porcentaje se eleva al 88,1% si se tiene en cuenta a todas las mujeres de entre 18 y 30 años.

Por otra parte, más de la mitad de las mujeres de entre 30 y 34 años (el 52,0%) tampoco ha tenido todavía descendencia. En cambio, este porcentaje se reduce al 27,8% si se tiene en cuenta los datos de las mujeres con edades situadas entre los 35 y 39 años. Y baja más, hasta el 19%, al considerar a las de más de 40 años.

Respecto a los hombres, el 95,1% de los hombres menores de 30 años aún no ha sido padres. Por su parte, el porcentaje de hombres que tienen solo un hijo se sitúa en torno al 20%, tanto para los de 30 a 34 años como para los de 40 años y más, y alcanza su máximo (24,4%) para los de 35 a 39 años. Como ocurre con las mujeres, la mayoría de los hombres menores de 40 años tienen un hijo o ninguno. Por su parte, el número de hombres que tienen dos y más hijos aumenta con la edad, situándose en el 54,3% en los hombres de 45 y más años.

Conforme aumenta el nivel educativo, sigue el informe del INE, se retrasa la edad a la maternidad. No obstante, las diferencias en cuanto al número de hijos alcanzado por las generaciones de mujeres que ya han completado su periodo fértil son pequeñas. Así, las mujeres con nivel de estudios superiores que actualmente tienen entre 45 y 49 años han tenido en promedio 1,50 hijos. Las que completaron estudios de segunda etapa de secundaria tuvieron 1,58 hijos y las que alcanzaron primera etapa de secundaria o inferior tuvieron, de media, 1,63 hijos.

Si se tiene en cuenta también la situación laboral actual de las mujeres de 18 a 55 años residentes en España,se concluye que las que están trabajando tienen menos hijos de media para todas las edades. Entre ellas, la mayor fecundidad se da en las ocupadas con 40 o más años, con una media de 1,5 hijos. Por su parte, las mujeres en situación de inactividad son las que más hijos tienen de media, llegando a alcanzar los 1,8 hijos en el grupo de edad de 40 a 44 años.

El porcentaje de mujeres que trabajan y que no tienen hijos es superior al de las mujeres que ya han sido madres en todos los grupos de edad, excepto para las menores de 30 años. En el grupo de edad de mayor fecundidad (30 a 34 años) un 78,0% de las que no tienen hijos está actualmente trabajando, frente al 64,0% de las que ya han tenido hijos. Prácticamente la mitad de las mujeres que actualmente tienen entre 30 y 44 años estaba trabajando en el momento de tener a su primer hijo, con porcentajes que oscilan entre el 50,4% de las de 35 a 39 años y el 46,9% de las de 40 a 44 años. En cambio, para el resto de edades (menores de 30 y de 45 años y más) son mayoría las mujeres que estaban en situación de inactividad en el momento de tener su primer hijo.

En general, y a cualquier edad, lo que más valoran las mujeres de un puesto de trabajo es que tenga unas buenas condiciones económicas. Sin embargo, las medidas de conciliación familiar y el horario pasan de ser aspectos poco valorados por las mujeres sin hijos, a ser los más importantes para las mujeres que sí los tienen. Esto sucede a todas las edades, superando el 38,0% para las menores de 40 años. Por otro lado, que el trabajo sea interesante y les satisfaga personal y profesionalmente pasa de ser la segunda cuestión más importante para las mujeres sin hijos menores de 30 años, a ser la sexta para las mujeres con hijos de la misma edad.

El 42,0% de las mujeres residentes en España de edades comprendidas entre 18 y 55 años ha tenido su primer hijo más tarde de lo que consideraban ideal. De media, el retraso asciende a 5,2 años. Por edades, los mayores porcentajes de mujeres que han retrasado su maternidad respecto a la edad que consideraban ideal se dan entre las mujeres de 40 a 44 años (51,7%) y de 35 a 39 años (46,9%). Por su parte, las mujeres que más han retrasado su maternidad son las mayores de 44 años, que se han distanciado, de media, 5,6 años respecto de su ideal.

La nacionalidad se convierte también en uno de los factores que influyen. Las mujeres de nacionalidad extranjera tienen más hijos que las españolas a todas las edades. Las españolas tienen, en general, los hijos más tarde que las mujeres de nacionalidad extranjera. Así, mientras que en el grupo de edad de 30 a 34 años las extranjeras alcanzan una cifra media de 1,2 hijos por mujer, las españolas sitúan su promedio en 0,69 hijos. Los porcentajes de mujeres españolas que aún no han tenido hijos superan a los de las extranjeras en todos los grupos de edad inferiores a 45 años. La mayor diferencia se da en el grupo de edad de 25 a 29 años, en el que el porcentaje de españolas que aún no ha tenido hijos es del 83,5% frente al 55,4% de las extranjeras.

La Encuesta de Fecundidad de 2018 continúa con la serie de encuestas de este tipo realizadas en 1977, 1985 y 1999. La investigación ha ido dirigida al conjunto de personas de 18 a 55 años, ambas edades incluidas, que residen en viviendas familiares principales de todo el territorio nacional, con el objetivo de identificar los factores determinantes de la fecundidad actual, reciente y esperada para el futuro, los condicionantes sobre la decisión de tener hijos o de no tenerlos y los motivos que llevan al retraso de la maternidad y de la paternidad. La recogida de la información se ha realizado a lo largo de 15 semanas, desde el 12 de marzo al 25 de junio de 2018.

Por primera vez la encuesta investiga a los hombres, para conocer su comportamiento familiar y reproductivo y así disponer de una perspectiva de género dado que sus trayectorias laborales y familiares y sus aspiraciones reproductivas tienen también impacto directo en la fecundidad. Se han seleccionado dos muestras independientes una de hombres y otra más amplia de mujeres. Seleccionando en ambos casos muestras independientes en cada comunidad autónoma. Se proporcionan resultados nacionales y por comunidades autónomas para las mujeres y resultados nacionales para los hombres.