El Papa Francisco saluda los fieles en la audiencia general de este miércoles
El Papa Francisco saluda los fieles en la audiencia general de este miércoles - reuters

Papa Francisco: «El corazón envidioso se vuelve ácido, en vez de sangre tiene vinagre»

El Pontífice advierte de que las personas con este vicio nunca son felices

juan vicente boo
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En vigorosos comentarios al margen del texto preparado para la audiencia general del miércoles, el Papa Francisco denunció una serie de vicios que afectan a personas clericales pero también a cristianos que se creen virtuosos. Ante más de sesenta mil participantes en la audiencia general, el Papa enumeró claramente los vicios corrosivos: «¡Cuánta división! ¡Cuánta envidia! ¡Cómo se habla mal de otros! ¡Cuánta incomprensión!».

«¿Y esto qué hace a la iglesia?», se preguntó el Pontífice: «¡Nos despedaza!». Es necesario detectar las causas los problemas porque «la guerra no comienza en el campo de batalla. Comienza en el corazón con las envidias y las divisiones. Ya se lo advertía Pablo a la comunidad de Corinto, que eran campeones en estas cosas».

Bajo un fuerte viento que golpeaba a ráfagas la plaza, el Papa advirtió que «tenemos envidia porque alguien ha comprado un coche, porque ha ganado la lotería… Pero esto hace daño». En tono muy fuerte añadió que «la envidia crece y llena el corazón. Un corazón envidioso se vuelve ácido, en vez de sangre tiene vinagre. Nunca es feliz».

Como consejo para superar ese defecto, el Papa invitó a «apreciar las dotes de los demás, y dar gracias a Dios por habérselas dado a esas personas».

Era una larga catequesis sin papeles, nacida de la experiencia. El Santo Padre continuó invitando a adquirir la costumbre de «Dar gracias. Una persona que sabe dar gracias es un corazón noble».

Advirtió también que quien no valora las virtudes de los demás tiende a exagera las propias y «a veces, también nosotros somos como el fariseo de la parábola: Señor, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, ladrones, injustos, adúlteros…».

Como la tentación de soberbia es inevitable, aconsejó que «cuando te venga a la cabeza, acuérdate de tus pecados»: un pensamiento que ayuda a superarla y a evitar el engreimiento.

Consejos de Pablo a los corintios

Volviendo al texto escrito, el Papa recomendó aplicarse «algunos consejos concretos de Pablo a los cristianos de Corinto: apreciar los dones de nuestros hermanos, acercarse y compartir los sufrimientos de los últimos y los más necesitados, manifestar la propia gratitud a todos, no considerarse nunca superior a los demás…».

Al final les invitó a leer, al llegar a casa, el capítulo 37 del libro de Ezequiel, que utiliza como imagen profética un campo cubierto de huesos. Recordó también la fiesta del día: la primera de san Juan Pablo II, canonizado el pasado mes de abril junto con Juan XXIII. Francisco recordó que su predecesor «nos invitó a abrir las puertas a Cristo y mostró al mundo el misterio de la Divina Misericordia».

En las primeras filas de peregrinos había varias docenas de personas con camisetas rojas en las que se podía leer: «Soy un despedido de Meridiana». El Papa manifestó su esperanza en que se resuelvan los problemas de la aerolínea, y pidió a los responsables: «Por favor, ninguna familia sin trabajo».