Baños públicos de la estación de Atocha, en Madrid
Baños públicos de la estación de Atocha, en Madrid - ÁNGEL NAVARRETE

¿Qué infecciones o enfermedades se pueden coger en un baño público?

Aunque el temor de contraer una infección siempre está presente, existe un gran abanico de mitos muy arraigados entre sus usuarios

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Si alguna vez has entrado en un baño público y un escalofrío ha recorrido tu cuerpo al contemplar el paupérrimo estado de higiene en que se encuentra, no te alarmes (más aún) y sigue leyendo. Aunque la sospecha siempre está presente, conviene recordar que hay un gran abanico de mitos muy arraigados entre sus usuarios. A continuación, desvelamos los cuidados y precauciones que debes tomar si no quieres correr ningún tipo de riesgo.

Teniendo en cuenta que decenas de personas son las que utilizan los sanitarios públicos a diario, es fácil entender que existan gérmenes y bacterias capaces de provocar infecciones. El Dr. Hector Edmundo Guerrero Marroquín del Centro Médico Gran Vía afirma que es «comprensible el temor o incluso pánico al que están sometidos muchos individuos cuando entran en un baño publico a hacer sus necesidades, pero si se cumplen las medidas de higiene básicas, esto se puede llevar a cabo sin miedo alguno, pues el riesgo de contagio es prácticamente nulo».

El correcto mantenimiento del lavabo reduce sustancialmente el peligro de contraer infecciones o enfermedades causadas por bacterias que encuentran en la suciedad el perfecto caldo de cultivo para asentarse. Las principales microbios que viven en este tipo de hábitat son: micrococos y corynebacterias, relacionadas con diferentes patología de la piel; estreptococos, vinculados principalmente a problemas en el tracto respiratorio; y en menor medida, psedumonas (tracto urinario) y enterobacterias.

«Entre las patologías mas frecuentes podríamos mencionar las infecciones respiratorias o gastrointestinales. El contagio se produce normalmente al tocar con las manos áreas contaminadas y luego tocarnos nuestra nariz o boca. En niños es posible que se presente lo que se conoce como dermatitis de contacto, que no se trata de una infección por sí misma, sino de una irritación de la piel al entrar en contacto con algún producto químico destinado a la limpieza que pueden generar residuos almacenados en las zonas exteriores del váter».

«El mayor mito que existe es el riesgo de contraer una infección de transmisión sexual»

Una de las teorías más extendidas entre la población guarda relación con el temor ante las enfermedades de transmisión sexual. «Posiblemente el mayor mito es si existe el riesgo de contraer algo de este tipo al utilizar baños públicos. Es extremadamente poco probable que esto suceda, pues, para que haya contagio, tiene que ser directamente por contacto con secreciones corporales (sangre, semen, saliva, etc). Las bacterias, virus o parásitos que producen este tipo de infecciones prácticamente no sobreviven (o lo hacen muy poco tiempo) fuera del cuerpo o sobre objetos, lo que hace casi nulo el posible contagio», explica el Doctor Guerrero Marroquín, aunque advierte de que «la persona que utiliza los baños tendría que tener una herida abierta en piel o en mucosas, y al mismo tiempo, tener contacto directo con la sangre o cualquier tipo de secreción que pudiera contener el agente infeccioso».

No por elementales, deben de caer en el olvido una serie de prácticas que evitarán más de un susto como recuerda el Doctor. «Es recomendable como medidas de prevención básicas: lavarse bien las manos con agua y jabón e intentar cerrar el grifo del lavamanos con papel, es decir, sin tocarlo; utilizar la secadora de manos en lugar de papel; llevar siempre consigo papel higiénico; no utilizar el papel del baño si éste esta en el suelo; colocar papel sobre la tapa del inodoro antes de sentarse; al utilizar el inodoro, evitar presionar el botón con las manos; comunicar siempre a los encargados al notar falta de limpieza en el baño; al presionar el botón de la cisterna, hacerlo con la tapa abajo; al salir del baño intentar hacerlo abriendo y cerrando la puerta con papel, para evitar la recontaminación».