Las diez preguntas más frecuentes de la paciente con cáncer de mama
Lo que más preocupa a las pacientes con cáncer de mama es si su enfermedad es hereditaria - abc

Las diez preguntas más frecuentes de la paciente con cáncer de mama

Lo que más preocupa es la posibilidad de transmitir la enfermedad a sus descendientes

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Cuando llega el diagnóstico de cáncer de mama surgen muchas dudas en la paciente. Estas son las diez preguntas más frecuentes en la consulta del oncólogo, según la experiencia de los responsables de las unidades de mama de Grupo Hospitalario Quirón:

1.Mi cáncer ¿se hereda?

A pesar de ser el principal temor, «sólo en un pequeño porcentaje –entre el 5 y el 10% de los casos- se hereda un cierto riesgo de susceptibilidad», aclara el doctor Guillermo López Vivanco, de Quirón Bilbao. «El oncólogo –continúa este especialista- recoge los antecedentes familiares cuando realiza la historia clínica y, si existe sospecha, ya informará a la paciente y a sus familiares de los pasos a seguir».

2.¿Me van a hacer una mastectomía?

El diagnóstico precoz ha contribuido también a que los tratamientos sean cada vez menos invasivos y las cirugías menos agresivas. La mastectomía, explica el doctor Juan Antonio Virizuela, de Quirón Sagrado Corazón (Sevilla), no siempre es necesaria y «hoy contamos con cuatro tipos, en función de las características de cada tumor», y en ocasiones ya es posible hacer la reconstrucción inmediata en el mismo acto quirúrgico.

3.¿Cuándo debo plantear la reconstrucción? ¿Va a afectar negativamente a mi tratamiento posterior?

El doctor Virizuela indica que la reconstrucción mamaria «no es un capricho estético, ni un peligro innecesario y una de las finalidades que tiene es restaurar la imagen corporal de la mujer, lo que le ayuda a enfrentarse de forma más positiva a la enfermedad». Para la mayoría de las pacientes, aclara, la reconstrucción implica dos o tres procedimientos quirúrgicos. No afecta negativamente al pronóstico de la enfermedad, no obstaculiza las pruebas de control y no limita los tratamientos que la paciente puede recibir en el futuro.

4.¿Se me va a caer el pelo?

La mayor parte de las quimioterapias empleadas en cáncer de mama producen alopecia, por el efecto nocivo que tienen sobre el folículo piloso. Suele ocurrir en torno a las tres semanas del inicio del tratamiento y puede afectar a las cejas, pestañas, vello axilar y púbico y, en algunos casos, a las uñas. Pero este efecto no es sinónimo de una mayor agresividad del tratamiento.

5.¿Podré teñirme el pelo cuando vuelva a salir?

El pelo volverá a crecer entre dos y tres meses después de haber finalizado el tratamiento, cuando el folículo piloso se haya recuperado. La mayoría de las veces, el pelo será más denso, rizado y canoso, que antes del tratamiento. Sin embargo, en los primeros meses se debe evitar el uso de tintes que contengan amoníaco.

6.¿Qué es el ganglio centinela?

Con el ganglio centinela se intenta averiguar si el ganglio más próximo al tumor está afectado o no. Para ello se inyecta en el tumor una molécula teñida con contraste, que se comporta como una célula maligna y viajará hacia la primera estación ganglionar. Si al extirparla, no se encuentran células malignas, el riesgo de diseminación a otros ganglios será mínimo, por lo que no será necesario extirpar el resto de ganglios –linfadenectomía-.

7.¿Qué es un linfedema?

Es la hinchazón que se produce en el brazo de la zona en la que se ha practicado la linfadenectomía. En el 75% de los casos, aparece durante el primer año de la cirugía, y la causa está en el acúmulo de líquido linfático. Para evitarlo o para paliar las molestias, se recomienda unos ejercicios de fisioterapia, mantener el brazo en alto cuando está en reposo, evitar coger pesos con ese brazo o tomar la tensión en esa extremidad. Como el riesgo de infección es alto, también conviene no realizar extracciones de sangre en el brazo intervenido.

8.¿Cuál es la alimentación más adecuada durante el tratamiento?

Es importante beber agua en abundancia, porque algunos tratamientos pueden producir deshidratación. La dieta no debe ser especialmente distinta a la anterior al tratamiento, siempre que sea una dieta sana y equilibrada, rica en frutas, verduras y pescado, y evitar el sobrepreso. Los alimentos más recomendables son: legumbres, verduras cocidas, cereales, frutas, productos lácteos y fibra. Se debe evitar el tabaco y el alcohol, así como la sal y las grasas.

9.¿Puedo hacer ejercicio físico?

La hormonoterapia y la quimioterapia provocan efectos adversos a nivel muscular y osteoarticular. Para combatir estos efectos, es recomendable el ejercicio físico aeróbico y continuado. Además, recientemente se ha comprobado el efecto protector frente a la enfermedad del ejercicio físico moderado, equivalente a andar media hora a paso rápido al menos 5 días por semana.

10.¿Es adecuado el tratamiento?

La incertidumbre sobre las consecuencias de la enfermedad, los tratamientos y sus posibles efectos, es normal tras un diagnóstico de cáncer. El tratamiento responde a una evaluación exhaustiva que se ha ce individualmente para cada caso, de acuerdo con los ensayos y las recomendaciones de las guías clínicas. Las pacientes suelen preguntar por la quimioterapia en pastillas, que tiene sus indicaciones, a diferencia de lo que se cree, puede ser tanto o más tóxico que el tratamiento intravenoso. Para el doctor Javier Cortés, de Quirón Barcelona, «el hecho de que actualmente podamos personalizar los tratamientos y adaptarlos con rigor a la enfermedad de cada paciente permite minimizar la incomodidad o las molestias que pueden afectar a su calidad de vida».

Buscar una segunda opinión puede ser bueno, porque puede proporcionar a la paciente mayor información sobre el tipo de cáncer y las posibilidades de tratamiento.