Las autoridades brasileñas se desentienden de los fallos de seguridad en la llegada del Papa
El Papa, rodeado de gente en su recorrido en papamóvil por las calles de Río de Janeiro - EFE

Las autoridades brasileñas se desentienden de los fallos de seguridad en la llegada del Papa

El Papa, rodeado de gente en su recorrido en papamóvil por las calles de Río de Janeiro

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La simplicidad del Papa Francisco dejó en evidencia los fallos del esquema de seguridad del que había alardeado el Gobierno de Río, con al menos 15.000 hombres repartidos por la ciudad para garantizar la seguridad del pontífice durante los días de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) esta semana. [ Aquí te contamos la JMJ al minuto].

Sin embargo, las autoridades cariocas no asumieron claramente la responsabilidad por los fallos. El secretario municipal de tráfico de Río, Carlos Roberto Osorio, dijo a la prensa local que la Policía Federal había cambiado el trayecto sin informarlo. Según el Centro de Operaciones de Río (COR), la ruta inicial del trayecto entre el aeropuerto internacional Tom Jobim, y la Catedral, no fue difundido por razones de seguridad. La OCR llegó a decir que el hecho que que el Papa viajase con la ventana abierta fue lo que complicó el tránsito.

Por su parte, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, declaró en rueda de prensa que en ningún momento Su Santidad tuvo miedo sino al contrario, se entusiasmó con el cariño de las personas.

En su primer trayecto del aeropuerto a la Catedral de Río, el Papa bajó la ventana del automóvil en el que iba, un vehículo simple y sin protección. La baja velocidad hizo que los fieles rodearan el coche, que iba sin la compañía de motocicletas de la policía, que suelen escoltar a autoridades.

El Papa Francisco le dio la mano a varias personas y llegó a besar a un niño, cuando una madre rompió el bloqueo de seguridad. En medio del camino, en la avenida Presidente Vargas, la comitiva se atascó durante 12 minutos por la multitud de autobuses.

El tiempo que los fieles rodearon el coche en que el Papa iba acompañado por la presidenta de Brasil Dilma Rousseff parecía una eternidad a los encargados de la seguridad. En medio de la aglomeración de decenas de millares de fieles eufóricos, un hombre le entregó una carta al Papa. Mientras tanto, los escoltas en motocicleta pudieron llegar después de la primera confusión.

Visita a áreas peligrosas en favelas

Las dimensiones de la operación y las primeras horas de la visita ya mostraban que la seguridad del Papa no sería tan simple. La policía de Río ya había mostrado su preocupación con la seguridad del Papa, que visitará áreas peligrosas en favelas, aunque el Pontífice pidió que sus vehículos, entre ellos el papamóvil, fuesen descapotables y sin blindaje. Otra preocupación del equipo de seguridad son las protestas marcadas simultáneamente a los principales eventos de la JMJ.

En sentido, la policía tuvo que explosionar un artefacto que estaba escondido en la Basílica de Aparecida, la Iglesia católica más importante de Brasil, donde el Papa celebrará una misa este miércoles. La bomba fue encontrada el domingo, pero la información fue difundida este lunes, y según una nota de la Policía Militar era «un artefacto casero y de bajo potencial de peligro. El objeto, un tubo de plástico envuelto en cinta adhesiva, estaba en el baño de un estacionamiento.