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Juego de Tronos Olenna Tyrell es el mejor personaje secundario de «Juego de Tronos» y este es el porqué

La abuela de la casa Tyrell nos ha regalado grandes frases (y un hecho) que jamás podremos olvidar

Olenna Tyrell, en el último capítulo de «Juego de Tronos» - HBO
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La traición y la venganza son dos temas muy recurrentes en las tramas de «Juego de Tronos» e, incluso, hay veces en las que se unen. En «La justicia de la reina», Cersei Lannister consigue vengar la muerte de su hija, Myrcella, con el beso de la muerte a Tyene, mientras su madre, Ellaria Sand, lo ve. Lo que ella no sabía es que podría haber vengado con la misma crueldad la muerte de su hijo mayor, Joffrey Baratheon. Aunque todo Poniente cree que fue Tyrion Lannister quien envenenó al primogénito, sabíamos que algo no cuadraba.

«Díselo a Cersei. Quiero que sepa que he sido yo», le dice Olenna Tyrell a Jaime Lannister en un salón de Altojardín. Os podéis hacer una idea de por qué Jaime está por allí. El afán que tiene Cersei por reconquistar los Siete Reinos la ha descontrolado. «El oro gana guerras», le dice a Nestoris; y es una realidad que las deudas de los Lannister son cada vez mayores. Por ello, decide terminar con ellas por la vía rápida, es decir, sustrayendo las riquezas de la casa Tyrell. Hasta ahí, todo «normal». Sin embargo, Olenna Tyrell ha puesto un punto y final a su historia insuperable. Para entender la frase con la que hemos empezado el párrafo hay que remontarse hasta el segundo capítulo de la cuarta temporada.

«Odiaría morir como tu hijo. Agarrándome del cuello, espumarajos y bilis por la boca brotando de la boca, ojos inyectados en sangre, la piel morada». Así recordaba Olenna la muerte de Joffrey Baratheon ante un Jaime Lannister impotente. Sí, Jaime había ido hasta Altojardín para matar a la matriarca de los Tyrell, pero había disuadido a su hermana para que su muerte no fuese demasiado cruel. En su lugar, Jaime eligió un veneno que le daría una muerte apacigüe y dulce. «Debió ser horrible para vos, como guardia real, como padre. Fue horrible hasta para mí. No era lo que quería», añadía Tyrell en su última confesión antes de morir. Ha pasado mucho desde entonces y gran parte de los hechos acontecidos en Desembarco del Rey tienen, por un motivo u otro, este hecho como detonante (y si no que se lo digan a Tyron Lannister).

Podemos categorizar la muerte de Olenna Tyrell como una de las mejores de «Juego de Tronos» (y sin haber ni una gota de sangre). Sin embargo, no es la primera vez que la Reina de las Espinas nos regala grandes momentos como este. Pese a su dulce apariencia, Olenna posee un gran carácter que le ha permitido estar presente de algún modo en los grandes movimientos de Poniente. Primero estuvo con los Lannister, después tramó su venganza con Ellaria Arena y, hace apenas dos semanas, apoyó a Daenerys Targaryen.

Una de las primeras veces que la vimos, ya pudimos intuir su personalidad. Olenna acaba de llegar al Desembarco del Rey para la boda de su nieta, Margaery Tyrell, con Joffrey Baratheon (unión que ella misma había negociado). Para saber cómo era realmente Joffrey, Olenna consiguió que su nieta le presentara a Sansa Stark, quien ya había estado prometida con él. Para conseguir que hija mayor de Ned Stark se sintiese a gusto con ellas, se mostró tan sincera que llegó a criticar abiertamente a Renly Baratheon. «Encantador y muy pulcro. Sabía vestir y sonreír y no sé por qué presupuso que eso lo capacitaba como rey», comentó Olenna. Por no hablar de y la falta de miras de su hijo Mace y de su nieto Loras. «Loras es joven y se le da muy bien desmontar jinetes con su lanza», añadía.

Otros preparativos (de boda también) que nos provocaron alguna que otra carcajada con Olenna fue el enlace entre Cersei Lannister y Loras Tyrell. La matriarca de los Tyrell no dudó en soltarle la peor contestación que Tywin Lannister se podía imaginar. «Ella es rica y la mujer más bella de los Siete Reinos», decía Lannister. «Vieja», contestaba ella. «Detnro de poco dejará de ser fértil y voy a ahorrarme decíros lo que supone eso. Sus hombres tendrán estómago para matanzas y las carnicerías, pero este asunto es muy distinto», añadía. Aunque ya que hablamos del tema, tenemos que decir que la afilada lengua de Tywin no tiene mucho que envidiarle. «Lo único que consigue revolver mi estómago son los detalles de las actividades nocturnas de tu nieto (ser Loras)», contestaba.

«Otra rosa dorada, ¡que original! (...) Tengo una rosa dorada pintada en el orinal. Como si así fuese a oler mejor mi orina», decía. «'Crecer fuerte', el lema más idiota de todas las casas. 'Se acerca el invierno', eso sí que es memorable», añadía. Y cuando creías que ya lo había soltado todo... «Mirad, coranzoncitos, una araña en el jardín», dice mientras se acerca Varys. El miembro del Consejo Privado se dirigía a darle la bienvenida a Olenna Tyrrel. «¿La ciudad es más luminosa por vuestra presencia? Es vuestra frase habitual Lord Varys. ¿Venís a seducirme?», le reprochaba. «¿Qué pasa cuándo lo inexistente que toca con lo decrépito?», añade.

Otro de los momentos en los que Olenna mostró su coraje fue plantándole cara a Cersei Lannister cuando Loras aún estaba preso por el Gorrión Supremo por su culpa y esta viene a pedirle ayuda para derrotar a esa «legión de fanáticos que había traído». «No sé si serás la peor persona que he conocido. A esta edad ya cuesta recordar, pero las peores suelen destacar a lo largo del tiempo. ¿Recordáis vuestra sonrisa burlona cuando arrojaron a mi nieto y a mi nieta a sus celdas? Yo sí. Jamás la olvidaré», decía Olenna. Mientras Cersei contestaba: «Adoro a su nieta. Adoro a mi hijo. Esa es mi única verdad y debemos protegerlos». Ante esto, Olenna no ve mejor momento para sincerarse: «No tenéis apoyo. Ya no. Vuestro hermano se ha ido. El Gorrión Supremo lo procuró. El resto de vuestra familia os ha abandona. El pueblo os desprecia. Os rodean millares de enemigos. ¿Los vais a matar todos sola? Has perdido Cersei. Es la única dicha que hallo entre tanta miseria».

Hasta siempre, Olenna.