Editorial ABC

Los socios de Sánchez no se fían

Presume de un triunfo electoral incontestable. Pero 123 diputados solo revelan una seria impotencia para gobernar sólidamente. No es descartable que decida repetir elecciones

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Las entrevistas que hoy publica ABC con los dirigentes de Compromís, Joan Baldoví, y del PNV, Josu Erkoreka, resultan reveladoras. Se trata de dos partidos que han expresado su disposición previa a votar a favor de Pedro Sánchez en el debate de investidura, pero que hasta el momento no han conseguido reciprocidad del PSOE. O, al menos, la reciprocidad que esperaban de un aspirante a presidir el Gobierno que en buena lógica debería emplearse a fondo para conseguir los escaños suficientes. Es lógica la perplejidad que demuestran en sus entrevistas porque en el fondo subyace la idea de que Sánchez no se está empleando a fondo para fraguar la mayoría imprescindible. Es cierto que Sánchez dispone aún de una semana para negociar in extremis. Y también lo es que, tras la primera ronda de contactos que mantuvo el presidente del Gobierno en funciones, Baldoví se mostró convencido de que habría investidura exitosa. Hoy, en cambio, tanto Compromís como el PNV son un mar de dudas. Parece que Sánchez tenga muy claro que no forzará la maquinaria para cerrar un acuerdo de gobernabilidad con Unidas Podemos y que, por tanto, el resto de apoyos se convierte en irrelevante. Durante los próximos días, volverán a aparecer decenas de especulaciones sobre la incapacidad de Pablo Iglesias para mantener su órdago a Sánchez exigiendo carteras ministeriales. También, sobre las presiones que sufrirán PP y Ciudadanos para ceder en una votación «técnica» que permita a Sánchez iniciar la legislatura en solitario, y por tanto, en minoría y con un Ejecutivo extremadamente débil. Pero aparentemente todo apunta a que la investidura resultará fallida, y de ahí el tono de decepción que los socios alternativos de Sánchez, sus socios de moción de censura, expresan hoy en ABC.

Objetivamente, todo se reduce a un pulso personal entre Sánchez e Iglesias. Lo demás es secundario, y nadie duda de que si cediesen uno de los dos, PNV y Compromís no tendrían mucha dificultad en hacer viable la investidura. A los dos partidos les conviene Sánchez. Fue su apuesta en junio del año pasado y lo es ahora. Más aún, el auténtico problema de Sánchez no es la investidura en sí, porque es muy fácil de pactar. Su quebradero de cabeza con Podemos, y con ERC, con el PNV, Compromís y otros partidos, es la gobernabilidad. Sánchez presume de un triunfo electoral incontestable. Pero 123 diputados solo revelan una seria impotencia para gobernar sólidamente. De nada le sirve a Sánchez pactar una investidura si dentro de un año no puede, por ejemplo, sacar adelante los presupuestos. Tener como compañeros de viaje a partidos que ya le traicionaron en enero de este año en la negociación de las cuentas públicas es un riesgo. Por eso no es descartable que Sánchez decida finalmente repetir elecciones. Un error para España de un presidente errático.