Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo - ABC
EDITORIAL

La necesaria vigilancia del BCE

Actualizado:

El Banco Central Europeo (BCE) tiene un papel esencial en la construcción europea y es bueno que despliegue sus poderes para reforzar las estructuras económicas de la zona euro. La supervisión por parte del BCE de las actividades que los bancos bajo su control han decidido externalizar por razones de eficiencia económica es uno de estos gestos que confirman que la política del supervisor de la moneda única va por el buen camino.

La subcontratación de determinadas actividades es un instrumento que muchas empresas utilizan por razones de eficiencia o de puro criterio contable y no tiene ningún inconveniente en sí mismo. Es legítimo y, sobre todo, legal. La cuestión tampoco reside en privar al sector financiero de un instrumento que otras empresas utilizan. Sin embargo, dadas las características de la actividad bancaria, es esencial que -como el propio BCE se ha encargado de dejar bien claro- esa externalización no pueda ser utilizada para descargar al propio banco de su responsabilidad esencial en el campo de las garantías y obligaciones en los riesgos de las actividades financieras de sus clientes.

La necesidad de regular y homogeneizar las reglas que definen las relaciones entre los bancos y las empresas que les prestan servicios es, por tanto, esencial, incluso como elemento de protección de los consumidores. El objetivo es consolidar la unidad del mercado también en el sector financiero. Tenemos una moneda única, pero todavía no hay plenamente bancos europeos que operen en diferentes países con las mismas reglas y las mismas garantías más allá de las viejas fronteras. Como supervisor único, el BCE tiene un papel esencial en este camino.