Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de América
Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de América - ABC
EDITORIAL

La guerra comercial, una mala idea de Trump

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Fue Estados Unidos quien impulsó en 1945 los acuerdos de Bretton Woods, bajo la premisa de la liberalización de los intercambios y la apertura de los mercados. Se pensó juiciosamente que serían el mejor antídoto para evitar una guerra como la que el mundo acababa de pasar. El sistema, basado en el dólar como moneda de referencia, ha funcionado relativamente bien y ha contribuido al crecimiento de la riqueza en todo el mundo. Por eso es una muy mala noticia la guerra comercial unilateral que ha desatado Donald Trump, que ya ha provocado una caída de medio punto en el PIB mundial y una desaceleración de tres décimas en el crecimiento del comercio. El informe con el que ABC detalla estos datos es lo suficientemente claro como para darse cuenta de que la idea del presidente norteamericano, que consiste en intentar solucionar los problemas de algunos sectores de su economía a golpe de aranceles, termina siendo perniciosa para la economía de su país. Estados Unidos -como la mayoría de los países modernos- es tremendamente dependiente de la salud económica del resto del mundo. Y a su vez, para muchos países, la estabilidad económica contiene la estabilidad política, por lo que una sacudida en una puede tener efectos graves en la otra. El caso de Turquía es muy significativo porque bajo el pretexto de una supuesta «amenaza» a la seguridad nacional norteamericana puede desestabilizar gravemente a un país al que EE.UU. ha utilizado como aliado estratégico durante más de medio siglo. Con la guerra de Siria todavía candente, debilitar a Turquía puede tener efectos extraordinariamente graves para Europa desde todos los puntos de vista. Trump debería entender que, como le han dicho muchas empresas norteamericanas, su guerra comercial no es buena para nadie.