Cirugía de un Quebrantahuesos procedente del centro de recuperación de Vallcalent (Cataluña), del programa de cría de la VCF (Fundacion para la conservación de los Buitres)
Cirugía de un Quebrantahuesos procedente del centro de recuperación de Vallcalent (Cataluña), del programa de cría de la VCF (Fundacion para la conservación de los Buitres) - AMUS
Con el apoyo de
BANCO CRIOGÉNICO DE HUESOS

Las aves «inviables» podrían recuperar la funcionalidad de sus alas

Una ONG extremeña lidera un proyecto pionero en el mundo para que la amputación o la eutanasia dejen de ser las únicas alternativas que tienen algunos ejemplares tras chocar, por ejemplo, contra una línea eléctrica

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Investigar. Descubrir. Y aplicar las técnicas más exitosas. Así trabajan los miembros de la organización Acción por el Mundo Salvaje (Amus) desde hace 24 años. Por aquel entonces, en Villafranca de los Barros (Badajoz), su hospital comenzaba a registrar los primeros casos de animales silvestres en apuros. Cada ejercicio atienden a más de un millar de ejemplares de aves -principalmente-, mamíferos, reptiles y anfibios. El 63% de ellos se recupera y vuelve al medio natural. Para los «inviables», ahora, ha surgido una expectativa que Amus tratará de confirmar dentro de un proyecto pionero en el mundo. El objetivo del mismo consistirá en recuperar la funcionalidad de los huesos necrosados -o que han perdido tejido- de las alas a partir de nuevas maniobras quirúrgicas y celulares

En la actualidad, un equipo multidisciplinar testa distintos protocolos -relacionados, por ejemplo, con la asepsia y la vasculización- para que se puedan replicar, sin problemas, en todos los centros de fauna salvaje. Lo que sí gestiona ya Amus es un banco óseo criogénico para aves y pretende establecer otro a la mayor brevedad para ceder material, en cualquier momento, a las entidades que lo demanden. Los huesos almacenados de esta forma (en nitrógeno líquido y a - 80º) se conservan en perfecto estado durante 5 años.

Congelación de huesos e implantes óseos

«El rango de opciones es muy bajo para un animal con una fractura que lleva tirado en el campo, sin ser hallado, durante varios días», explica Álvaro Guerrero, director del hospital de Amus. La mayoría de las aves que ingresan en él sufren algún tipo de traumatismo, siendo uno de los que peor pronóstico tiene, precisamente, el antes enunciado; sobre todo, cuando el hueso queda expuesto al sol y al viento, pues se contamina y se genera la necrosis. Tal proceso de muerte ósea y de los tejidos adyacentes obliga, en muchas ocasiones, a la amputación del ala o de la pata. Algunos ejemplares, incluso, deben ser eutanasiados. Alternativas que la ONG ambiciona desterrar gracias a la congelación de huesos y a la realización de implantes óseos. 

Basta un hueso heterólogo (de la misma especie) para que la operación se ejecute. La osificación tardaría alrededor de un mes y la recuperación total se dilataría entre dos y seis meses, en función de la complejidad del traumatismo resuelto. «El animal lleva el sistema de clavos alrededor de 30 días y una vez se le retira el material quirúrgico debe someterse a fisioterapia y musculación», concreta Guerrero.

Uno de los primeros ensayos montando el sistema ortopédico para anclar el injerto óseo.
Uno de los primeros ensayos montando el sistema ortopédico para anclar el injerto óseo. - AMUS

Medicina traumática sin precedentes

«Dado que los ensayos son muy costosos y los bancos de donantes son muy aislados, nunca se ha intentado una medicina traumática de esta magnitud: con unos protocolos, con un comité bioético, con un equipo de investigadores polivalentes y con el objetivo de realizar un artículo científico que valide o no el método. No va a ser un ensayo aislado en un animal, el número de ejemplares operados será amplio», reconoce el coordinador del proyecto, que pone el acento en la particularidad de los pacientes que se beneficiarán de la iniciativa que lidera Amus desde hace casi un año. Se trata de animales migratorios que necesitan unas estructuras alares robustas para afrontar con éxito desplazamientos que, a veces, cubren miles de kilómetros.

Amus dará este paso a lo largo de 2019-2020 con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica. Las especies objeto del programa, dentro de su primera fase, incluyen a búhos, cernícalos, busardos ratoneros y cigüeñas. A posteriori, se extrapolará a especies más amenazadas: quebrantahuesos, buitres y águilas. De hecho, la organización ya ha sido solicitada para estudiar el posible caso de un quebrantahuesos.

Antropización cada vez mayor del territorio

«Salvamos las vidas de animales condenados a morir; algunos en riesgo de desaparecer incluso como especie», subraya Guerrero. Las labores de conservación que Amus despliega, tanto en España como por distintos países de Europa, Asia, América y África, contribuyen a que «los espacios naturales sigan estando ahí para que las generaciones que nos sucedan puedan ejercer sus derechos de conocer, disfrutar y proteger» la biodiversidad que albergan.

Radiografía de un Águila culebrera operada de una fractura epifisaria en el húmero de una de sus alas
Radiografía de un Águila culebrera operada de una fractura epifisaria en el húmero de una de sus alas - AMUS

Las aves, en particular, por su anatomía característica de los huesos neumáticos, afrontan numerosos riesgos como consecuencia de una antropización cada vez mayor del territorio. Líneas eléctricas, edificios con grandes ventanales, parques eólicos, alambradas y cerramientos en urbanizaciones y parcelas, tráfico rodado, disparos...

«La libertad de nuestras acciones como organización son fundamentales para generar una sociedad sensible, crítica y comprometida con la defensa de la naturaleza. No sabemos, ni hemos esperado a saber, si alguien lo hará por nosotros», concluye el director del Hospital para fauna salvaje de Amus y coordinador del Banco óseo criogénico para aves.