El carácter colonial y gregario de la paloma migratoria americana facilitaba su captura por miles. Su carne se popularizó y su hábitat fue desapareciendo
El carácter colonial y gregario de la paloma migratoria americana facilitaba su captura por miles. Su carne se popularizó y su hábitat fue desapareciendo - SEO

Se cumple un siglo de la muerte de la última paloma migratoria americana

Esta ave era una de las especies más espectaculares del mundo: sus bandos, formados por millones de ejemplares, impresionaron a los primeros europeos que recorrieron América del Norte

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Hace un siglo que se extinguió la paloma migratoria americana (Ectopistes migratorius), una de las aves más espectaculares del mundo, aseguran desde la organización de conservación de la naturaleza y el medio ambiente SEO/BirdLife. Los «gigantescos bandos de millones de ejemplares de la especie dejaron atónitos a los primeros europeos que recorrieron América del Norte».

El 1 de septiembre de 1914 murió en el Zoo de Cincinnati el último ejemplar conocido, una hembra apodada «Martha». La última de las palomas migratorias vivió sus últimos años sola y sin posibilidad de reproducirse, ya que esta ave, al ser colonial y gregaria, se cree que solo comenzaba la nidificación cuando el número de congéneres que la rodeaba era de miles de ellos, explica en un post de su blog Pedro Cáceres, socio de SEO/BirdLife y miembro del gabinete de comunicación de la ONG.

El último avistamiento (y muerte) de una paloma salvaje data de 1900, en el condado de Pike (Ohio). De 1909 a 1912, la Unión Americana de Ornitología ofreció 1.500 dólares a cualquier persona que encontrara un nido o colonia de anidación de la especie. Nunca obtuvo resultados positivos.

Se piensa que la paloma migratoria americana llegó a representar entre el 25% y el 40% de la población total de aves de los Estados Unidos: había entre 3.000 y 5.000 millones de ejemplares en el momento en el que los europeos descubrieron América, según datos del Instituto Smithsoniam.

La caza y la pérdida de hábitat precipitaron el declive de la especie, que era sumamente escasa a finales del XIX. Las palomas se convirtieron en una apreciada fuente de comida y un recurso perseguido «industrialmente» para abastecer a un gran circuito comercial.

«No había leyes que restringieran el número de palomas que podían matarse ni los métodos de captura», subraya Cáceres. Al tener hábitos comunales, resultaban fáciles de atrapar. Se disparaba a los adultos en los nidos y se tiraba al suelo a los pichones gracias a palos largos. Se las cogía por miles colocando ollas de fuego y azufre bajo los dormideros para que el humo les aturdiera y se desplomaran sobre la tierra.