La solución para los que no quieren perder el carné por haber bebido

MADRIDActualizado:

Según datos de la Dirección General de Tráfico, conducir bajo los efectos del alcohol supone el tercer comportamiento de riesgo en la accidentalidad y, pese a la labor de concienciación, 1 de cada 4 fallecidos por accidentes de tráfico presentaba dosis etílicas en el momento del siniestro.

Estos niveles de siniestralidad podrían aminorarse con una sencilla prueba de alcohol realizada previamente a la conducción. Un ejemplo son los sistemas presentados por Dräger, como el eitilómetro Interlock, un aparato equipado con un sensor electroquímico que permite medir el grado de alcoholemia en aire espirado. El sistema cuenta con un inmovilizador de vehículo que desbloquea el arranque del motor solo si el resultado es favorable para la conducción. En caso contrario, inmoviliza el vehículo si detecta dosis infractoras de sustancias etílicas.

Los resultados fiables de estos sistemas están evidenciados de forma científica y demuestran que su empleo puede contribuir a modificar conductas de riesgo y a mejorar el comportamiento de conductores. Con el paso de los años, su utilización los ha convertido en instrumentos fundamentales para evitar reincidencias de conductores sancionados y prevenir conductas indeseables al volante. Países como Estados Unidos y Canadá fueron

precursores en el empleo de estas medidas para identificar infractores y comportamientos peligrosos.

Además los sistemas de Dräger no solo están recomendados por la Unión Europea, sino que ya son obligatorios en determinados países comunitarios, como Francia y Suecia, para vehículos de transporte de pasajeros o mercancías peligrosas.

Conscientes de que el alcohol es un factor recurrente en los accidentes mortales, la nueva normativa europea obligará a vehículos, furgonetas, camiones y autobuses a estar equipados, entre otros ocho sistemas tecnológicos, con una interfaz para la conexión de dispositivos como Interlock con el fin de reducir la siniestralidad en carreteras garantizando la seguridad vial.

La regulación establece que será necesario contar con esta interfaz para vehículos nuevos a partir de mayo de 2022, y desde mayo de 2024 para modelos ya existentes.