Hispano-Suiza clásicos, entre los vehículos más bellos de la historia

Son objetos de deseo en todo el mundo, ya que conforme transcurren los años se han vuelto más exclusivos y especiales

MadridActualizado:

A lo largo de toda la historia automovilística se han hecho auténticas obras de arte. Aunque el concepto de belleza en este campo puede ser muy relativo, proponemos ejemplos de vehículos que se han ganado un lugar en algún museo o en el garaje de algún coleccionista, bien sea por su diseño, por la marca que representa o por lo que hace sentir a su conductor. Son objetos de deseo en todo el mundo, pero no son modelos del presente, ya que conforme transcurren los años se han vuelto más exclusivos y especiales.

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  1. Hispano-Suiza T49

    En el año 1904, más exactamente el 14 de junio, un grupo de industriales encabezado por Damián Mateu, y Francisco Seix, fundaban en Barcelona, la sociedad anónima «La Hispano-Suiza», una fábrica de automóviles que, pese que dejó de producir coches en 1945, ha logrado formar parte de la historia de España. Los vehículos que se conservan son bellos, además de cotizadas piezas de colección. Aún hoy en día continúan siendo coches de lujo al alcande de tan solo unos pocos, y siguen siendo admirados por dondequiera que se dejan ver.

    A la hora de crear la empresa el capital social fue de 500.000 pesetas. Logró un gran auge durante los años 20 y 30 del Siglo XX, y un declive durante la Segunda República y la Guerra Civil Española. Con la sublevación militar contra el gobierno de la Segunda República, en julio de 1936, la CNT se incautó la compañía. Más adelante el gobierno de la Generalidad de Cataluña nacionalizó las fábricas catalanas de la marca mediante un decreto firmado por su presidente Lluis Companys, legalizando la gestión obrera de los comités de trabajadores.

    En Hispano-Suiza irrumpe el comité de trabajadores revolucionarios que asesinan al administrador, Manuel Lazaleta. Los consejeros de la empresa consiguen pasar la frontera y se exilian en Francia. Mateu es detenido pero gracias a la rápida intervención del cónsul de Francia consigue salvar la vida y exiliarse. Desde allí, Miguel Mateu planea abrir una fábrica en Sevilla para la fabricación y reparación de aeronaves de la aviación del general Franco.

    La fábrica Hispano-Suiza de Barcelona, en manos de sus trabajadores, comienza a construir vehículos blindados. La maquinaria de la fábrica de Guadalajara se trasladó a un taller de Alicante donde se empleaba para reparar los aviones de fabricación soviética que participaban en la guerra con el bando gubernamental. En Francia, los dirigentes exiliados de Hispano-Suiza apoyaron a los militares sublevados y pronto montaron un taller en Sevilla para la aviación de Franco.

    Cuando terminó la guerra Hispano-Suiza recuperó las fábricas de Barcelona y Guadalajara, pero esta última había sido completamente desmantelada.

    La falta de materias primas durante la postguerra, y la decisión del gobierno de apostar por la fabricación de camiones llevó a su nacionalización, integrándose en el INI en el año 1946. Se creaba así ENASA, fabricante de automóviles bajo la marca Pegaso.

    También se nacionalizó la división de motores aeronáuticos, situada en Francia, por parte del gobierno Galo. Esto sucedía en el año 1920, cuando se creó la «Societé Française Hispano Suiza», que finalmente sería absorbida Snecma, una filial del grupo francés SAFRAN en 1968.

    El T49 de la fotografía es un modelo del año 1928, perteneciente a la colección de la Fundación RACE, donde también podemos ver algunos de los autos más hermosos de la historia. El T49 está considerado una de las creaciones de Hispano-Suiza más equilibrados. Se trata de la versión española del modelo H6B francés. Su fabricación se prolongó entre los años 1924 y 1944.Atención a sus características. Contaba con un motor de 6 cilindros de 8.000 cm3 con el que alcanzaba una potencia de 160 CV y una velocidad máxima de 177 Km/h. Contaba con frenos de tambor en las cuatro ruedas, servofreno, y un cambio de marchas de tres velocidades con marcha atrás.

  2. Mercedes Benz 250 SSK

    Los SSK eran versiones cortas de la berlina SS. Una de las creaciones de Ferdinand Porsche cuando aun trabajaba para Mercedes. Casi la mitad de los SSK existentes fueron usados en competición. Se construyeron unas 30 o 35 unidades, aunque con algunas de las piezas de los vehículos averiados o que habían quedado inservibles debido a una accidente se llegaron a fabricar unas 100 réplicas del modelo.

    Se fabricó entre los años 1928 y 1932, y contaba con un motor de seis cilindros y 7.100 cm3. Con los que lograba una potencia de 250 CV. Su velocidad máxima era de 190 Km/h, con lo que era uno de los coches más rápidos de su época.

    Uno de los pocos que han sobrevivido se subastó en 7,4 millones de dólares en el año 2004. Su dueño hasta ese momento era un caballero inglés llamado George Milligen. Tenía una colección de automóviles entre la que se encontraba este preciado Mercedes. Mantuvo este vehículo en su colección desde que lo adquirió en los años 40 hasta su muerte a los 94 años.

  3. Mercedes-Benz 300 SL Coupe

    Tan solo 1.400 privilegiados lograron ser uno de los propietarios de igual número de unidades fabricadas en Alemania de este modelo entre entre 1954 y 1958, una obra de diseño e ingeniería, realizada por Friedrich Geiger y Walter Hacker.

    Se trataba de un biplaza de seis cilindros en línea con 3.000 cm3. Se fabricó inicialmente con carrocería coupé, y luego también como descapotable. El 300 SL fue uno de los primeros superdeportivos fabricados en la historia. El 300 SL es conocido por sus distintivas puertas de ala de gaviota y por ser el primer automóvil en montar un motor de gasolina con inyección directa de combustible.

    Gracias a esta mecánica y a su aerodinámica podía llegar a los 260 Km/h de velocidad máxima, con lo que fue muy demandado para competición. También se convirtió en el deportivo de los famosos de la época.

  4. Lamborghini Miura

    Los «reyes del diseño» no podían faltar en esta primera entrega de los coches más bellos de la historia. Y para esta edición nos hemos decantado por el diseño de Marcello Gandini de 1966, el «Lambo» Miura, que se mantuvo en el mercado hasta 1973.

    El Miura revolucionó el concepto de automóvil deportivo, tanto por su mecánica como por su aspecto radical, siendo parte del origen del término «superdeportivo». Además es posiblemente el modelo más icónico de la marca, siendo el primero en rivalizar y mirar de frente a su principal competidor, Ferrari. (Aunque el Miura pueda parecer un poco bizco por la disposición de sus faros delanteros)

    Contaba con un motor central de 12 cilindros en V de 4.000 cm3. El Miura comenzó como un concepto de chasis de motor central y estructura muy rígida y ultraligera. Existiendo ya un chasis sin nombre, que había sido expuesto en el Salón del Automóvil de Turín en 1965 (y con gran aceptación), la marca encargó la realización de la carrocería a la empresa Bertone.

    El primer Miura, llamado P400, fue presentado en el Salón de Ginebra en marzo de 1966. Posteriormente se fabricaron los P400, que serían conocidos como « Posterior 4 litre». Entre 1966 y 1969 fueron producidas 475 unidades del Miura P400.

    De motor central, estructura muy rígida y liviana, era algo totalmente innovador para autos de calle en esos años. Llegó a tener 385 hp en la version SV de comienzos de los 70s. Un verdadero mito automovilístico.

  5. Jaguar XK

    Los británicos no podían faltar en esta selección de los coches más bellos. Y entre sus más bonitas creaciones no podíamos pasar por alto el XK 120 Roadster, fabricado entre los años 1948 y 1954. El 120 del nombre se refiere a su velocidad máximaexpresada en millas, alrededor de 193 km/h. Esta cifra también lo convertía en uno de los coches de serie más rápidos del mundo. Conseguía llegar a esa velocidad gracias a un motor de 6 cilindros en línea de 3,4 litros con dos carburadores.

    Los XK tuvieron un gran impacto en las ventas del fabricante inglés. Fueron los primeros automóviles nuevos producidos en su totalidad tras la Segunda Guerra Mundial. Este modelo hoy en día es considerado como un icono del automovilismo deportivo de todos los tiempos.

    Su primer modelo, el XK120, fue presentado en el «British International Motor Show de 1948. Jaguar tenía la itnención de mostrar en este coche su nuevo y potente motor de 6 cilindros que propulsaría a los nuevos sedanes del fabricante inglés, los que conoceríamos más adelante como los Mark VII. El éxito fue tal que casi provoca un gran problema a la marca, que se vio en un principio incapaz de cumplir con los más de 300 pedidos logrados en el certamen. Para cumplir tuvieron que«tomar prestadas» piezas y componentes de otros modelos de su línea y hasta de otras marcas británicas.

  6. Jaguar E-Type

    Entre los años 1961 y 1964 los de Jaguar fabricaron otro de los coches más originales y hermosos de la historia. Un diseño de Malcom Sayer llamado E-Type. Causó sensación la exhibición en el Salón del Automóvil de Ginebra en marzo de 1961.

    Pocas semanas después, hacían acto de presencia en el Salón del Automóvil de Nueva York. La reacción fue igualmente espectacular. El E-Type produjo una verdadera sensación mundial. El E-Type llegaba al mercado con la difícil misión de reemplazar a los exitosos XK120, XK140 y XK150, con dos tipos de carrocería: roadster y cupé.

    Contaba con un motor de 6 cilindros en línea de 3,8 litros alimentado por tres carburadores. Llegaba a alcanzar los 240 Km/h, y entre otras novedades de la época contaba con frenos de disco en las cuatro ruedas y con una suspensión de dobles muelles en el eje posterior.

    En 1996, el Museo de Arte Moderno de Nueva York adquirió un E-Type Serie I como parte de su colección permanente en reconocimiento de su estilo y prestaciones sobresalientes.

  7. Hispano-Suiza H6B

    El modelo H6B se fabricó entre los años 1919-1934, se presentó en el Salón del Automóvil de París y las palabras que mejor lo definían eran, vanguardia y sofisticado. Su estilo y apariencia dependían por completo del tipo de carrocería que el cliente eligiese.

    Además de todo tipo de detalles lujosos que se esperaban de la marca, también contaba con grandes avances para la época. Como por ejemplo el servofreno, un invento revolucionario ya que muchos automóviles que se fabricaban por aquel entonces no disponían de ningún tipo de freno.

    El motor del H6B era el mismo que montaban los cazas (SPAD) en la Primera Guerra Mundial. Un motor de 6 cilindros en línea, de 6,6 litros y una caja de 3 velocidades, que podía alcanzar una velocidad máxima de 136 km/h.

    El maletero conserva su significado literal a principios del siglo XX, ya que consistía en una simple maleta amarrada a la parte trasera del vehículo.