Mario Armero, Vicepresidente de ANFAC: «Los mensajes de demonización calan»

La compra de un coche sigue siendo la segunda inversión más importante de una familia

MADRIDActualizado:

El deterioro de las cifras de producción en las factorías preocupa en la patronal de fabricantes Anfac. Mario Armero, su vicepresidente ejecutivo, pide que asociaciones y administraciones trabajen de forma conjunta para gestionar los cambios.

—¿La caída de la producción es la antesala de una recesión?

—Es un reflejo de la ralentización de los mercados exportadores, y del mercado español. Los países crecen menos, y se venden menos coches.

—¿Qué ha pasado para que España pierda su octavo lugar como fabricante, superado por Brasil?

— No competimos con Brasil, ni con otros países. Pero hemos crecido menos de lo que esperábamos. Por una razón: desde hace años no hay ninguna reforma en favor de la industria. No es una cuestión de estos meses. Con la situación política de inestabilidad, o de falta de acción política, no ha habido reformas logísticas, o energéticas, o en I+D, o en formación, que mejoren la competitividad.

—¿Cuál es la causa de estos dos años de caídas en la producción?

—Una causa es esa ralentización de los mercados de ventas de coches. El segundo motivo es el proteccionismo. El Brexit, la devaluación de la libra desde hace dos años… Y, en tercer lugar, hay una falta de confianza en consumidores y clientes con las señales que se están dando.

—Por lo tanto ya ha habido un impacto de la demonización…

—Todos esos mensajes calan en la gente. La compra de un coche sigue siendo la segunda inversión más importante de una familia. Si temes que no vas a poder circular, te lo piensas dos veces. Una de las alertas es el crecimiento de las ventas de coches de más de veinte años, que en vez de achatarrar, siguen circulando.

—¿Qué política debería ejercer cualquier Gobierno para atajar el problema medioambiental?

— Primero reformar la fiscalidad, incentivar que los coches viejos se achatarren y se vendan nuevos de cero o bajas emisiones. Dos: establecer una política largoplacista y con continuidad de apoyo al vehículo eléctrico o alternativo. Que incluya instalar puntos de recarga. Y en tercer lugar, unas políticas de movilidad con uniformidad. Más que acudir a los Presupuestos, desde Anfac intentamos que en Europa la nueva directiva del IVA contemple que los países puedan reducir el IVA al vehículo eléctrico.

—¿Cómo ve 2019?

—Tenemos que revisar las previsiones de producción. España va a seguir produciendo más de 2.800.000 coches, lo que supone una capacidad muy alta que nos pone en liderazgo mundial. Pero hay vulnerabilidades. Más que 2019 me preocupa 2025: ¿Dónde va a ir la industria?. Pedimos un pacto por la industria en el que participen asociaciones, ayuntamientos y autonomías con visión medio-largoplacista

—¿Qué mensaje le transmitiría a un posible comprador para darle a entender que los coches diésel o gasolina son una opción?

—Hoy por hoy no hay ninguna restricción significativa al diésel, ni ninguna restricción diferente entre el diésel y la gasolina. Esperamos que el entorno legislativo de futuro lo clarifique. La tecnología diésel nueva es la más avanzada, con los test más avanzados que ha habido nunca. El diésel emite menos CO2 que la gasolina, no hay duda. La combustión tiene futuro, hoy, en 2025 y en 2030.