Imagen del debate entre Fabra y Puig en Mediterráneo Televisión
Imagen del debate entre Fabra y Puig en Mediterráneo Televisión - MIKEL PONCE
DEBATE ELECTORAL

Cara a cara: Fabra expone su proyecto ante un Puig obcecado en la corrupción

El popular esgrime la recuperación y la rebaja fiscal; su rival considera necesario un cambio

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El plató de TV Mediterráneo fue el escenario ayer del debate «cara a cara» entre los candidatos a la Generalitat de los dos partidos mayoritarios –al menos, hasta que se celebren las elecciones–, Alberto Fabra y Ximo Puig. Con una hora de duración y estructurado en siete bloques temáticos, el «cara a cara» se convirtió en una escenificación en formato reducido de lo que viene ofreciendo la campaña: un PPCV centrado en defender los logros económicos de los últimos meses –y las penosas decisiones anteriores– para proponer su proyecto de futuro, y un PSPV obcecado en arrojar contra los populares la delicada situación económica de la Generalitat y los casos de presunta corrupción que han jalonado la legislatura que acaba.

Fabra entró poco en el cuerpo a cuerpo que reclamaba Puig, y cuando lo hizo fue para afear la dilatada trayectoria política de su rival –«cuando yo era pequeño usted ya estaba en la Generalitat»– o el trato dispensado por el Gobierno de Zapatero a la región –con mención especial para la derogación del trasvase del Ebro o la baja inversión en infraestructuras–.

Puig, por su parte, puso una y otra vez sobre la mesa los casos de corrupción (incluso en el apartado dedicado a las señas de identidad), y citó en varias ocasiones a Alfonso Rus o Rafael Blasco. Incluso llegó a acusar a Fabra de «participar en la financiación irregular del PP». También insistió en la «quiebra» de la Generalitat, y el cierre de Radio Televisión Valenciana –que se comprometió a reabrir, aunque sin especificar cómo lo haría–.

A medida que el debate quemaba etapas iba subiendo el tono de los contendientes: la palabra que más veces se dedicaron el uno al otro, a cuenta de sus propuestas políticas y también de su actitud, fue «trasnochado».

En el apartado propositivo, Fabra insistió una y otra vez en la rebaja de impuestos, el refuerzo de las políticas sociales (con mención expresa al mantenimiento de los conciertos en educación y sanidad), la defensa de las señas de identidad y, como objetivo prioritario, mejorar la financiación autonómica de la Comunidad. Puig, por su parte, se posicionó claramente a favor de una «reversión pactada» de los conciertos, una política de reindustrialización, y la realización de una «auditoría ética». Con todo, en su papel de candidato de la oposición, dedicó la mayor parte de sus intervenciones a atacar al PPCV.