Castrillo Matajudíos busca su nombre perdido
Vista panorámica del pueblo burgalés Castrillo Matajudíos - ical
sociedad

Castrillo Matajudíos busca su nombre perdido

El municipio burgalés votará el próximo 25 de mayo si decide o no remediar el error de un escribano del siglo XVII y recuperar su anterior denominación

Actualizado:

Los vecinos de Castrillo Matajudíos apenas hablan de las elecciones europeas. Las conversaciones en el pueblo rondan otra votación que se celebrará ese mismo día en otra dependencia del Ayuntamiento. Están llamados a decidir si se recupera el nombre original de la localidad que se perdió por el error de un escribano en el siglo XVII. Llamarse Matajudíos no les ayuda a tener una buena imagen ni responde al origen de una localidad que surgió como asentamiento judío cuando se les desterró de localidades próximas, fundamentalmente de Castrojeriz.

El alcalde de Castrillo Matajudios, Lorenzo Rodríguez, asegura que no sabe qué decidirán los vecinos, pero tiene claro que «no es justo» que se asocie el nombre a una supuesta matanza que nunca existió y que solo obedece a que un escribano confundió la «o» por una «a» en 1637, cuando aparece por primera vez el nombre actual. La realidad histórica cuenta algo bien diferente. En 1035, Castrillo se convirtió en un asentamiento judío y comenzó a llamarse MotaJudíos, o «colina de los judíos». Allí vivían judíos que en su mayor parte eran banqueros o comerciantes que hacían negocio aprovechando la prosperidad que suponía estar en pleno Camino de Santiago. Como muchos pueblos, Castrillo ha ido perdiendo habitantes. Hace sólo unas décadas había censados más de un centenar de vecinos, pero ahora solo quedan 56. Serán los que voten el día 25 de mayo qué quieren hacer con el nombre del pueblo. Sus opciones son que se quede como está o que se cambie, aunque en este caso también deben apostar por una de las dos opciones que se han propuesto: Castrillo Motajudíos o Castrillo Mota de Judíos.

Lorenzo Rodríguez recuerda que el camino hasta llegar a la consulta no ha sido fácil. Se empezó a plantear en 2007 de forma paralela al inicio de un estudio arqueológico de la antigua judería del pueblo, hoy sepultada por el tiempo y la tierra. Incluso se llegó a intentar que la decisión sobre el futuro del nombre fuera adoptada por los vecinos y lo que el alcalde llama «los hijos del pueblo», aquellos que son hijos de personas nacidas en la localidad que tuvieron que emigrar pero siguen manteniendo su segunda residencia y algunas propiedades en el pueblo.

Finalmente serán los 56 vecinos censados los únicos que voten, pero «se les ha sugerido que consulten con sus familias, para que el voto sea una especie de decisión común». Lorenzo Saldaña aclara que abrir el voto a más personas era «muy complicado» porque era difícil poner el límite.

La urna estará instalada en el despacho de la Secretaría del Ayuntamiento y tendrá su propio interventor. El recuento comenzará a las siete de la tarde del día 25 de mayo, cuando todavía estará abierta la otra urna, la de las elecciones europeas.