La madre de Leticia Lebrato: «Veo a niñas en la calle y pienso que les puede tocar»
Pedro Luis Gallego - abc
sociedad

La madre de Leticia Lebrato: «Veo a niñas en la calle y pienso que les puede tocar»

La madre de Leticia Lebrato clama para que Gallego siga en prisión «por el bien de todos» y recuerda que saldría con «53 años, en forma y bien descansado»

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Esta abatida, «fatal». Es «como si hubiera vuelto atrás en el tiempo», aseguró a ABC la madre de Leticia Lebrato, Isabel Rojo, a quien su peor pesadilla sigue sin dejarla dormir dos décadas después. La posible excarcelación del hombre que acabó con la vida de su hija ha hecho «muchísimo daño» a su familia, que hace unos años respiró más tranquila cuando al reo se le aplicó la doctrina Parot que le mantenía entre rejas hasta 2022. Pensar en que recupere la libertad les pone los pelos de punta, no sólo por ellos, por encontrárselo en Valladolid, de donde fue desterrado, sino por «el bien de todos». «Sería una bomba puesta en la calle».

Isabel teme que la libertad de Gallego se cobre más vidas y que «otra familia tenga que pasar» por lo que se sufrió en su casa en el verano de 1992, cuando asesinó a Leticia Lebrato, tras haber perpetrado ya decenas de delitos sexuales, y sembró el terror en Valladolid en un estío en el que se registró además el dramático crimen de la pequeña Olga Sangrador, a cuyo verdugo también se le aplicó la doctrina Parot. El miedo persiste. «Veo a niñas en la calle y pienso en que les podría tocar a ellas», lamenta.

Tras el escrito de la Fiscalía, que conoció a través de ABC, la madre de Leticia Lebrato aseguró que sólo queda esperar y «confiar, por el bien de todos», en que Pedro Luis Gallego no obtenga su libertad, porque «¡saldría a la calle con 53 años! No con 80 ni 90 años, sino con 53, y lo haría en buena forma y bien descansado», exclamó convencida de que este depredador sexual no se ha reformado en sus más de veinte años en prisión, y recalcó que su deseo de que no abandone la cárcel no es por ella, «ya casi no me incumbe», sino por los «demás», por aquellas mujeres con las que se topa cada día.