Imagen de uno de los osos asentados en el lado español del Pirineo
Imagen de uno de los osos asentados en el lado español del Pirineo - depana
medio ambiente

La población de osos en el Pirineo se ha sextuplicado en veinte años

Da sus frutos la suelta de ejemplares traídos de otros bosques europeos

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Tras años desaparecidos, los osos pardos volvieron al Pirineo en 1996, gracias a un programa de reintroducción financiado con los fondos europeos Life. Aunque el proyecto implica a los dos países que comparten fronteras en esta cordillera -España y Francia-, el impulsor y gestor del proyecto es el Gobierno francés.

La última vez que se soltaron osos en el Pirineo fue en el año 2006. Entonces se reintrodujeron cuatro hembras y un macho provenientes de Eslovenia. Desde entonces la población osera se ha duplicado, y se ha sextuplicado si se compara con el escuálido censo osero que había en 1996. Según los últimos datos oficiales aportados por el Gobierno de Aragón, en estos momentos hay 34 ejemplares, repartidos en dos núcleos uno oriental y otro occidental.

Eso sí, la positiva evolución de esta especie en el Pirineo sigue acompañada de la polémica, por las tensiones que estos programas de introducción de osos siguen generando con los ganaderos.

La mayor parte de osos -32 en concreto- campean fundamentalmente en la vertiente catalana de los Pirineos, desde el río Garona, en el Valle de Arán, hasta cerca de Andorra, con tendencia a expandirse fundamentalmente hacia el este. Este núcleo es el único que contribuye realmente al crecimiento de la población: ha pasado de 22 ejemplares en 2012 a los 32 contabilizados en 2014.

El aumento de la población se debe a que hay más osas con crías. El año pasado se detectaron tres hembras a las que recientemente se ha sumado una más, localizada con oseznos ya de un año de vida. Mientras, la osa Sarousse, asentada en la parte aragonesa, en la Alta Ribagorza desde 2010, forma parte de esta subpoblación, aunque, según los expertos, no parece haberse reproducido nunca.

También se incluyen en esta población los osos detectados en el Parque Natural de Posets-Maladeta hace escasas semanas, aunque parecen haber desplazado su actividad más al oeste de lo habitual. Estos avistamientos, según señalan los expertos del Gobierno aragonés, son una consecuencia del aumento de la población de este mamífero en el Pirineo, aunque la zona del Alto Ésera donde se han producido, en el Valle de Benasque, no puede considerarse por el momento una zona de presencia estable de ejemplares.

Los que están en más apuros

Mientras, los osos que se encuentran en la zona occidental son los que están más amenazados, sin viabilidad posible a corto-medio plazo. Esta población está formada solo por dos ejemplares machos -Neré y Canelito- que se mueven entre Francia, el valle navarro de Roncal y los aragoneses de Ansó y Hecho. La última hembra murió hace una década por el disparo de un cazador y el único oso que residía en la vertiente sur, Camille, murió hace dos años. En su caso por su avanzada edad.

Es la zona oriental, por tanto, la que más está experimentando el crecimiento de la población osera, fruto de las reintroducciones realizadas en el lado francés del Pirineo en los años 1996, 1997 y 2006. Unas reintroducciones que tenían como objetivo evitar la desaparición de estos animales, que en el Pirineo se encuentran en peligro de extinción. Y es que a pesar de estar protegidos, entre los setenta y principios de los noventa llegaron a morir al menos 25 ejemplares.

Casi veinte años después, los expertos aseguran que el programa ha dado sus frutos. Las cifras lo avalan: la población de osos en el Pirineo ya supera los 30 ejemplares, el doble que en el 2006 y seis veces más que en 1996, cuando arrancó el proyecto de reintroducción. En el caso de Aragón, los osos se han asentado en los valles más occidentales (Oza y Zuriza), así como en el interior de la Ribagorza y el valle de Benasque.

Los osos pardos suelen vivir a más de 1.500 metros de altitud y durante el invierno viven aislados. Son carnívoros y omnívoros oportunistas que se alimentan de animales pero también hierbas, frutos secos, frutas, miel o hasta insectos.

Pyros es el macho dominante entre los osos del Pirineo. El resto de machos adultos son hijos o nietos suyos, algo que pone en riesgo la variabilidad genética de la población. De hecho, según los expertos, Pyros es el progenitor directo o indirecto del 75 por ciento de los cachorros, y de todos los que han nacido en los últimos cinco años. Liberado en 1997, este macho tiene unos 27 años y como la edad media de vida de un oso es de unos 30 años, está llegando a su final.

Por eso, varios movimientos ecologistas presionan para que se suelte otro macho. Previsiblemente se hará entre 2016 y 2017, una década después de que se introdujera el último animal. Desde entonces, la población ha crecido únicamente gracias a la reproducción de estos animales. Sin embargo, la avanzada edad de Pyros puede frenar esta tendencia.