SOCIEDAD

Las tomas de 23 poblaciones aragonesas, vigiladas por la contaminación del río del que beben

Se extiende la preocupación por los niveles de insecticida lindano detectados en el Gállego

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La preocupación por los altos niveles de insecticida lindano detectados en las aguas del río Gállego se extiende. Las autoridades autonómicas han ampliado e intensificado los análisis en los puntos en los que se abastecen los 23 núcleos de habitados que toman aguas del río para su red de suministro. Se trata de las poblaciones de Latas, Latre, Anzánigo, Santa Eulalia de Gállego, Erés, Biscarrués, Ardisa, Tormos, Piedratajada, Puendeluna, Marracos, Gurrea de Gállego, El Temple, Valsalada, Almudévar, San Jorge, Alcalá de Gurrea, Artasona, Zuera, San Mateo de Gállego, Las Lomas del Gállego, Villanueva de Gállego y El Zorongo.

Se trata en todos los casos de núcleos habitados que se suministran del río Gállego y cuyas tomas de agua se vigilan de forma estrecha para comprobar la presencia de lindano, que desde finales de la semana pasada mantiene sin poder utilizar el agua potable en varios núcleos, en particular en Santa Eulalia de Gállego, Ardisa y Piedratajada. Todas estas localidades son abastecidas con camiones cisterna.

La preocupación vecinal también sigue siendo manifiesta, aunque en algunas de esas poblaciones el recelo sobre la calidad de las aguas se arrastra desde hace años por el temor al lindano. En muchos de esos municipios reconocen que, desde hace años, optan por no beber agua del grifo por ese temor y optan de forma generalizada por consumir agua embotellada.

El origen del problema radica en la contaminación que dejó una fábrica que produjo desde 1975 hasta 1989 este tóxico insecticida en Sabiñánigo. Se trataba de Inquinosa, planta química que cerró unos años después pero que dejó una acusada contaminación por los vertidos realizados en la zona durante décadas.