Más de mil pueblos de España, al borde de la extinción
Calle del pueblo abandonado de Pardos, en la zaragozana comarca de Calatayud - ABC
sociedad

Más de mil pueblos de España, al borde de la extinción

Son más del 15% de todos los municipios que hay en nuestro país, los que menos vecinos tienen y los más envejecidos

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España tiene más de mil pueblos en grave peligro de extinción. Unos quinientos están condenados a desaparecer, más pronto que tarde, si no se produce en ellos un milagro demográfico. Su futuro solo podría pasar por conseguir atraer parejas jóvenes con hijos que garantizaran el relevo generacional. Y esto, para la mayoría, parece un imposible después de décadas en las que no han parado de ir a menos, a perder población, a quedarse cada vez con menos jóvenes y más abuelos, a dejar de tener niños corriendo por sus calles y plazas.

Los que peor lo tienen son los municipios que no llegan a cien habitantes. Y de estos hay en la actuaildad 1.193 en toda España. Lo habitual es que compartan un mismo panorama: muy pocos vecinos -con frecuencia menos de los que oficialmente indica el padrón, porque no suele ser extraño que estén empadronadas personas que en realidad viven habitualmente fuera de la localidad- y predominio de los mayores de 65 años.

De estos 1.193 municipios españoles con menos de cien vecinos, casi la mitad -461- no llegan a los cincuenta habitantes empadronados.

En toda España hay 8.117 municipios, así que los que están en serio peligro de extinción -con menos de 100 habitantes- representan el 15 por ciento.

Teruel, Palencia, Soria, Guadalajara y Burgos son las provincias en las que el desierto demográfico amenaza con más crudeza.

De todas ellas, la provincia de Soria es la que lo acusa de forma más grave. Hoy por hoy, el 62 por ciento de los municipios sorianos no llegan a los cien habitantes. De 183 localidades que tiene la provincia, 113 se encuentran en esa situación.

En la provincia de Guadalajara el panorama también es crítico. En ella, prácticamente seis de cada diez municipios recorren la pendiente hacia la desaparición si no logran remontar con rapidez sus censos demográficos. De 288 municipios que tiene esta provincia, 164 cuentan con menos de un centenar de personas empadronadas: el 57 por ciento del total.

Le sigue la provincia de Burgos, en la que el 41,5 por ciento de todos sus municipios están en esa situación. De las 371 municipios que tiene la provincia burgalesa, 154 cuentan con menos de cien habitantes empadronados.

Tras ellas está la provincia de Teruel, que cuenta con 86 municipios (el 36% del total) que ya no llegan al centenar de vecinos.

En la provincia de Palencia la cifra se eleva al 34,5% -66 localidades con menos de cien habitantes empadronados-.

En la comunidad autónoma de La Rioja, el 33 por ciento de sus municipios cuenta con menos de un centenar de vecinos, situación en la que se encuentran también el 32% de las localidades de las provincias de Segovia y de Ávila.

El ejemplo de Aragón

Demográficamente se consideran municipios «terminales» aquellos que, además de tener pocos vecinos, cuentan con censos en los que más del 40% de la población tiene 65 años de edad o más.

Aragón es una de las regiones del interior peninsular que ejemplifican este problema. Cuenta con un total de 731 municipios, de los que 162 están catalogados como demográficamente «terminales». Además, otras 411 localidades están calificadas como «muy viejas», es decir, a un paso de ser catalogadas como «municipios terminales».

Entre municipios «terminales» y «muy viejos», el riesgo de su desaparición como pueblos habitados planea en un horizonte más o menos lejano sobre ocho de cada diez localidades aragonesas, una región en la que más de la mitad de sus habitantes se concentran en Zaragoza capital y su entorno inmediato de influencia.