cultura

El Ejecutivo catalán, acusado ante la Unesco de «secuestrar» obras de arte

Cuatro alcaldes oscenses emprenden una campaña internacional para dar a conocer la situación

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Denunciar la «política de secuestro» de obras de arte de la Generalitat. Es lo que persiguen los alcaldes de cuatro pequeños municipios aragoneses cuya rica historia dejó también un rico legado artístico que, sin embargo, hace décadas que salió de sus localidades y permanece retenido en Cataluña. La Generalitat nunca ha aceptado devolver esas piezas. Así ha ocurrido con los «bienes de la Franja», pese a las sentencias judiciales firmes que ordenan a que dichas piezas —que están en el Museo de Lérida— les sean devueltas a sus legítimos propietarios, las parroquias de la diócesis oscense de Barbastro-Monzón.

Y así ocurre también con otras valiosas piezas artísticas en similar situación: jurídicamene está probado que sus legítimos propietarios son parroquias aragonesas, pero la Generalitat hace caso omiso a las reclamaciones para que les sean devueltas. Es el caso de una extensa colección de obras de arte de los municipios oscenses de Villanueva de Sijena, Peralta de Alcofea, Berbegal y Roda de Isábena. Sus cuatro alcaldes han decidido dar un paso más y darán a conocer su situación en todo el mundo, para afear la actitud de la Generalitat.

Los cuatro alcaldes están representados en este litigio por el abogado Jorge Español. Ante la postura de las autoridades catalanas, han optado por dar a conocer el problema en las instituciones internacionales de la cultura. Lo harán ante la Unesco y también, por ejemplo, ante algunos de los principales museos del mundo o ante el propio Consejo Internacional de Museos (ICOM).

«El Museo de Lérida es una cárcel de cuadros y retablos», denuncia Jorge Español. Este abogado subraya que la Generalitat viene practicando una «política de secuestro» de obras de arte aragonesas. Algunas de las piezas reclamadas están en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Los litigios judiciales resueltos con sentencias favorables a Aragón no han hecho cambiar la negativa de las autoridades catalanas a devolver esas piezas. Tampoco los nuevos procesos abiertos o anunciados para exigir responsabilidades por dicha actitud, incluso en el plano penal.

Entre las Diócesis implicadas —las aragonesas, como reclamantes, y la ilerdense como reclamada— tampoco se ha desbloqueado. En Cataluña ha habido una confluencia entre Diócesis y Generalitat. Pese a que son obras de arte propiedad de la Iglesia, el Obispado ilerdense ha venido esquivando la devolución argumentando —con la activa coincidencia del Gobierno catalán— que sobre dichas piezas tiene capacidad decisoria la Generalitat, por haber quedado integradas en el patrimonio cultural de Cataluña. Esto, pese a que las catalogaciones llevadas a cabo para blindar dichas colecciones por parte de la Generalitat chocan frontalmente contra los títulos legítimos de propiedad que sobre esas piezas tienen los municipios aragoneses de origen.

Por otra parte, los alcaldes de Peralta de Alcofea, Berbegal y Roda de Isábena han anunciado también que van a dar poderes al Gobierno aragonés para que actúe legalmente frente a la Generalitat. Es lo mismo que ya hizo en su día Villanueva de Sijena. El Gobierno aragonés ha pedido por carta a la Generalitat que devuelva a Villanueva sus obras de arte, y ha advertido que, si no lo hace, actuará judicialmente contra el Gobierno catalán.