El presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower
El presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower - ABC

Eisenhower: salud quebradiza y voluntad de hierro

Dwight Eisenhower fue presidente de Estados Unidos entre 1953 y 1961

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Nació en Denison, una pequeña ciudad rural del estado de Texas, en el seno de una familia humilde y de origen alemán; pero esto no frenó su ambición ni le impidió convertirse en el trigésimo cuarto presidente de Estados Unidos. Disciplinado desde la niñez y con fuertes convicciones religiosas, Dwight David «Ike» Eisenhower hizo carrera en el Ejército desde muy joven: a los 21 años entró –con el respaldo de una beca– en la academia militar de West Point, un logro que jamás habría conseguido si no fuera por sus dotes como estudiante y como deportista.

Eisenhower se convirtió en 1944 en héroe norteamericano y global por su papel protagonista en el Desembarco de Normandía, punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial. Así lo reflejó la portada de ABC.
Eisenhower se convirtió en 1944 en héroe norteamericano y global por su papel protagonista en el Desembarco de Normandía, punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial. Así lo reflejó la portada de ABC.

Tras graduarse, a lo largo de la Primera Guerra Mundial, quedó relegado a labores burocráticas y organizativas, permaneció encerrado en una oficina y rodeado de una maraña de papeles. Sin embargo, años más tarde, tuvo la oportunidad de pisar el campo de batalla y demostrar su aplomo en las trincheras, un lugar en el que –afirmaba– era imposible encontrar «ateos». El estallido de la Segunda Guerra Mundial le garantizó su ascenso a puestos de responsabilidad y la confianza de sus superiores para ponerlo al frente de delicadas acciones militares. En 1944, en el marco de la operación Overlord, se puso a los mandos del desembarco de Normandía; logró liberar a los territorios de la Europa occidental del dominio nazi y se consagró como experimentado estratega militar. Su salto a la fama lo convirtió en un jugoso trofeo para los partidos políticos, que ansiaban tenerlo entre sus filas. Defensor de un Ejército neutro y apolítico, esquivó las ofertas de las formaciones hasta que, en 1948, Harry S. Truman, a la cabeza del Partido Demócrata, ganó las elecciones; un hecho inesperado que llevó a Eisenhower, conservador convencido, a cambiar el rumbo de su vida castrense y a liderar el bando de los republicanos.

En 1953 –y hasta 1961–, bajo el lema «I like Ike», se convirtió en el inquilino de la Casa Blanca y, en uno de sus jardines, mandó cavar unos hoyos para poder jugar al golf, su gran pasión, cada mañana. Pero, durante sus años de mandato, su salud se fue resquebrajando. En septiembre de 1955, sufrió un ataque cardiaco. En junio del año siguiente, se sometió a una operación quirúrgica tras conocer que padecía la enfermedad de Crohn: su sistema inmunitario atacaba a su propio intestino y hacía que se le inflamase. Más tarde, en noviembre de 1957, tuvo un derrame cerebral. Sin embargo, su salud quebradiza no le hizo mostrar debilidad ni lo apartó del poder: murió en 1969, ya jubilado.