Macron quiere convencer a Europa, pero no convence en Francia

Emmanuel Macron relanza sus «ambiciones» europeas cuando no ha conseguido convencer en su patria, con un 70% de opiniones negativas

Corresponsal en ParísActualizado:

Emmanuel Macron relanza sus «ambiciones» europeas cuando no ha conseguido convencer en su patria, con un 70% de opiniones negativas, consecuencia de su inmovilismo y de la degradación de las cuentas del Estado, coincidiendo con un tratamiento inquietante de la crisis de los chalecos amarillos.

Según el último sondeo del semanario «Le Figaro Magazine», el 71% de los franceses no confían en Macron para resolver ninguno de los problemas pendientes, comenzando por la crisis de la franquicia de los chalecos amarillos, cuyo «tratamiento» presidencial ha contribuido a transformar una revuelta fiscal, tradicional, en un ataque de nihilismo, cuyo primer «cimiento» es el odio social (contra las «élites», contra las instituciones), favoreciendo todos los extremismos de izquierda y derecha.

Las concesiones presupuestarias del presidente a la primera «generación» de los chalecos amarillos, a primeros de diciembre pasado, por un montante de 10.000 a 15.000 millones de euros, ha disparado todos semáforos rojos de la vida pública.

La presión fiscal ha crecido hasta el 53% del PIB, convirtiendo a Francia en «líder» de la imposición fiscal en la zona euro, con pocos resultados prácticos: 60.000 millones de déficit comercial, déficit público del 3,5%, deuda pública del 100 % del PIB… La Francia de Macron seguirá incumpliendo sus compromisos con Europa, que el presidente francés prometía «relanzar» desde el mes de septiembre de 2017.

Macron lanza la campaña de las elecciones europeas de su partido, La República En Marcha (LREM), dando «lecciones» de europeísmo, cuando sigue sin encontrar los aliados europeos imprescindibles para hacer avanzar sus estancados proyectos europeistas.

El presidente francés anuncia nuevos actos de campaña electoral europea, en los 28 Estados miembros de la UE, con mucha publicidad personal (artículos, entrevistas), pero su mala cota personal, en Francia, corre el riesgo de ser un obstáculo de fondo: ¿Cómo convencer al resto de Europa, cuando no se convence en Francia?

En ese marco, el tratamiento «macroniano» de la crisis de los chalecos amarillos corre el riesgo de convertirse en un tumor canceroso para Francia, empantanada, sin reformas, relanzando la gesticulación «europea».