Montaje en el que aparece Markus Ganserer, a la izquierda antes de convertirse en Tessa Ganserer (derecha)
Montaje en el que aparece Markus Ganserer, a la izquierda antes de convertirse en Tessa Ganserer (derecha) - Afp

Un diputado alemán se convierte en diputada alemana

El caso de Ganserer, ahora Tessa Ganserer, es el primero de cambio de género en la política del país germano

Corresponsal en BerlínActualizado:

Es el primer caso de cambio de género en la política alemana y el asunto ha alcanzado tanta notoriedad en las redes sociales como el Brexit o la búsqueda de Julen, los más buscados en la red esta semana por los alemanes. El diputado verde de Baviera, Markus Ganserer, se ha convertido en la diputada Tessa Ganserer y ha anunciado la transformación en una rueda de prensa a la que acudió vestido ya de mujer y con peluca rubia para explicar que «he pasado ocho años luchando en mi interior» y corregir a los periodistas que le formulaban las preguntas: «Yo no me he convertido en una mujer, siempre he sido una mujer».

Reelegido como diputado en el parlamento de Baviera en las últimas elecciones regionales, ha anunciado que desea asumir su mandato como Tessa Ganserer, una transgénero, y que está consultando legalmente si es posible haber concurrido como candidato con un nombre y asumir el acta de diputado con otro. Espera no encontrar graves obstáculos, puesto que es evidente que se trata de la misma persona. Se ha propuesto como objetivo hacer más visible la situación de los transgénero y reclamar entre otras cosas que los trámites para cambiar de sexo en el registro civil sean más sencillos y lleven menos tiempo. «No hago esto para divertirme o por motivos puramente personales, se trata también de hacer política», ha dicho.

Gansener ha pedido que tanto sus colegas como el presidente de la cámara se refieran a él como «Señora diputada» y ha recibido el respaldo de la presidenta de la institución, Ilse Aigner, que pertenece a la Unión social cristiana (CSU), partido aliado a los demócratas cristianos de Angela Merkel, y que ha reaccionado declarando que «la señora Ganserer tomó una decisión muy valiente y eminentemente personal. Nuestro colega se convierte en una colega, ello no debería ser un problema en esta casa y debe respetarse».

No era esta la respuesta de Aigner que esperaban las redes sociales, donde Gesener había adelantado su decisión con el mensaje en Facebbok «Soy una mujer en todas las fibras de mi cuerpo y ahora también Señora diputada regional» y desde las que se retaba al partido conservador. También había confesado que Markus y Tessa se «codeaban» en su ser pero que definitivamente sólo quiere ser «una mujer política, esposa y madre de dos niños».

«En el futuro tendrá que ser posible que el sexo registrado en el momento del nacimiento pueda cambiarse en el registro civil sencillamente a petición de la persona», ha defendido. En Alemania, la legislación requiere hasta ahora dos análisis psiquiátricos para poder cursar la solicitud de cambio de nombre en el registro civil, por lo que el cambio de identidad legal no se producirá de manera automática. Gansener asegura que a finales de noviembre obtuvo un certificado médico entregado por un psiquiatra que certifica su transexualidad y también que se hará con el segundo documento tan rápido como sea necesario. Le gustaría acudir ya con su nuevo nombre a la primera sesión plenaria del año, el 23 de enero.

Reacción de un liberal: «¿Juega a drag queen?»

Aunque la reacción generalizada de los partidos bávaros ha sido de respeto, la sorpresa inicial, cuando apareció en la sede parlamentaria con ropa de mujer, vistosa peluca rubia y mucho maquillaje, fue digna de mención. «¿A qué está jugando? ¿A drag queen?», fue la improvisada crítica de un político liberal, citado por el diario de Múnich «Süeddeutsche Zeitung» y que posteriormente, cuando fue informado que se trataba de un cambio de género, aseguró respetar la decisión.

Nada de lo que pueda ser dicho, en todo caso, afectará a la decisión de Gansener, que afirma que «no hay vuelta atrás desde el momento en que metí toda mi ropa de hombre en bolsas, para regalársela a un amigo, y me presenté a mis dos hijos de 11 y de 6 años y les expliqué que, a partir de ahora, siempre voy a ser así».