Adel Kermiche, en una imagen de 2011
Adel Kermiche, en una imagen de 2011

Uno de los asaltantes de la iglesia de Normandía estaba vigilando con una pulsera electrónica

El terrorista, que intentó viajar a Siria hasta en dos ocasiones con identidad falsa, se encontraba en arresto domiciliario desde marzo

MADRID Actualizado: Guardar
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19 años y bajo vigilancia a través de una pulsera electrónica. Adel Kermiche ha sido identificado como uno de los dos hombres que ayer asaltaron una iglesia de la localidad normanda de Saint-Étienne-du-Rouvray y acabaron con la vida de un sacerdote de 82 años degollándolo ante el altar. Kermiche, originario de la localidad donde se ha producido el ataque, había intentado viajar dos veces a Siria para unirse a Daesh utilizando dos identidades falsas, indicó el fiscal parisino François Molins horas después del primer ataque del grupo terrorista en suelo europeo contra la iglesia católica.

La primera vez fue detenido en Alemania el 23 de marzo de 2015. Devuelto a Francia, tuvo prohibido de abandonar la región y la obligación de acudir a la comisaría y de seguir algún tipo de formación o actividad profesional. La segunda vez, bajo la identidad de uno de sus primos, intentó de nuevo su huida el 11 de mayo de 2015. De nuevo fue capturado, esta vez en Turquía, y preso en Francia hasta el pasado 18 de marzo.

Por entonces, se le concedió el arresto domiciliario y se le obligó a llevar una pulsera electrónica para poder supervisar todos sus pasos. Según Molins, tenía permiso para salir de casa durante las mañanas de lunes a viernes (de 9:30 a 12.30 h) y las tardes de los fines de semana (de 14:00 a 18:00 h). Kermiche fue identificado por sus huellas digitales, mientras que no se conoce aún la identidad del segundo atacante.

El ataque tuvo lugar durante la misa de la mañana, a la que asistían tan solo dos religiosas y dos laicos feligreses. Los terroristas llegaron poco antes de las diez de la mañana, entraron por la puerta de atrás, y tomaron como rehenes a todos los presentes. Obligaron al párroco, Jacques Hamel, a arrodillarse antes de acuchillarlo y grabaron toda la escena. Una de las monjas consiguió escapar y dio la alerta a la Policía, que selló los alrededores de la iglesia de San Esteban, en el pueblo de Saint Etienne du Rouvray, en la periferia de Rouen.

Una hora después, los dos hombres salían de la parroquia y se precipitaban, cuchillo en mano y al grito de «Alá u-Akbar» (Dios es el más grande), contra las fuerzas de seguridad que rodeaban el lugar. Los agentes los abatieron allí mismo.