Putin, en «Línea directa»
Putin, en «Línea directa» - efe

Ucrania y Rusia: ¿qué está fallando en los acuerdos de Minsk?

Vladimir Putin ha respondido en la edición anual de «Línea directa» todo tipo de preguntas de los rusos, desde si será clonado hasta acerca del último conflicto armado en el corazón de Europa

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Vladimir Putin, presidente de Rusia, se ha sometido esta semana a una edición más del «Tengo una pregunta para usted» ruso, donde sus compatriotas le han preguntado, durante cuatro horas, desde si será clonado hasta acerca del último conflicto armado en el corazón de Europa. Contundente, desafiante, aunque esta vez más conciliador con Occidente, Putin ha dejado citas para los titulares de la prensa rusa que pueden consultarse en una fotogalería publicada por la televisión estatal, « Russia Today».

«Yo no hallo ninguna diferencia entre rusos y ucranianos: somos el mismo pueblo»

La edición anual de « Línea directa» se ha retransmitido a los dos meses de la entrada en vigor de la última tregua entre Kiev y los separatistas prorrusos, tras la firma de los acuerdos de Minsk II. Pero pese a haberse reducido los enfrentamientos en el este ucraniano -Novorrusia para los rebeldes- tras registrarse más de 6.000 muertes desde que comenzara el conflicto, en los últimos días ha habido una escalada de la violencia y de movimientos estratégicos que pueden afectar a la estabilidad de la zona.

Dos conocidos prorrusos pertenecientes al movimiento «Anti Maidan» han sido asesinados en Kiev a tiros en apenas 24 horas. El último es el periodista ucraniano Oles Buzin, que escribía artículos de opinión a favor de Rusia en el diario ucraniano «Sevodnia», parte del imperio mediático del empresario más rico del país, Rinat Ajmetov. Horas antes fue abatido el exdiputado Oleh Kalashnikov, miembro del Partido de las Regiones del expresidente Viktor Yanukóvich.

«Alto el fuego inestable»

«La Federación Rusa participa de manera activa para que se cumplan estos acuerdos. Estamos muy interesados, de forma más sincera, en que se sigan punto por punto», dijo a ABC el viceministro de Exteriores ruso Alexey Meshkov, pocos días después de la entrada en vigor de los acuerdos. Pero las supuestas buenas intenciones del Kremlin no parecen bastar para instaurar la paz en la región.

Un informe de la Eurocámara del pasado marzo recogía punto por punto las violaciones de la tregua y los acuerdos de Minsk II, trascurrido un mes desde su entrada en vigor. «El inestable alto el fuego ha reducido la violencia pero no la ha eliminado», rezaba en el sumario. Pese al «no» sistemático de Moscú sobre un supuesto envío de tropas y armas al este de Ucrania, la guerra híbrida que se desarrolla en todos los frentes, sino que está deteriorando la situación en la zona.

Así, el pasado domingo la Osce registró, tras un mes de relativa calma, al menos 1.166 explosiones, por ataques con bombas de artillería y mortero en el norte de Donetsk, incluyendo el aeropuerto, ahora convertido en un amasijo de hierros. Antes, el 10 de marzo, el presidente ucraniano informó de que 64 soldados ucranianos habían sido asesinados desde el inicio de la tregua. También en esos días, el director de la Osce en Ucrania, Lumberto Zannier, aseguró que el alto el fuego se estaba manteniendo pero con algunas violaciones, especialmente por el uso de pequeñas armas de fuego. También destacó las dificultades de acceso para los observadores en la zona del aeropuerto de Donetsk.

Guerra de declaraciones

Aunque la violencia se ha contenido durante este tiempo, ciertos movimientos han sido señalados por uno y otro bando como desestabilizadores. Por un lado, están la llegada esta semana de soldados americanos a Ucrania y la intención, en boca del ministro de Exteriores ucraniano, Pavlo Klimkin, de pedir al Tribunal Penal Internacional que extienda su investigación sobre el conflicto ucraniano a los posibles crímenes de guerra cometidos por los separatistas prorrusos. Y por el otro, las apariciones en público de Putin: «Al no cumplir con sus obligaciones sociales en Donbass, el propio Kiev aparta el Donbass de Ucrania», dijo el presidente ruso en su programa «Línea Directa».

Igualmente, según el informe de la Eurocámara, ambos bandos se han acusado de violar Minsk II, al no retirar por completo el armamento pesado en el Donbass, donde se libra la mayor de las batallas entre separatistas y Kiev.

«Cuando mantenemos nuestra política interna estable, no tememos ninguna amenaza», dijo también Putin al pasar a un tema más estratégico. A tenor de estas declaraciones, para Nicolás de Pedro, investigador del think tank Cidob, los pasos que sigue Rusia forman parte de una cultura estratégica muy enraizada en la nación: ahora se persigue una política que desestabilice Europa, después de que, según Moscú, Occidente no respetara a Rusia en los años 90 y la tratara como una nación derrotada tras la caída del Muro.

Además, según sostiene el analista de política internacional en ABC Florentino Portero, en la misma conferencia de De Pedro para el Instituto Gutiérrez Mellado, en los acuerdos de Minsk, las propias Francia y Alemania reconocen el derecho de Rusia de influir en la política interna de Ucrania, que además posee un importante apoyo popular: más del 80% de los rusos apoyan al presidente Putin, pese a la preocupante crisis económica que afecta al país desde la imposición de las sanciones.