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Las claves que tumban la teoría de que los musulmanes descubrieron América

Erdogan ha hecho suya una tergiversación de una carta de Cristóbal Colón al avistar Cuba

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El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, aseguró la pasada semana que los musulmanes descubrieron América. Tal declaración controvertida la hizo durante el acto de clausura celebrado en Estambul de la Primera Cumbre de Líderes Musulmanes Latinoamericanos. Tras esta interpretación de la historia, Erdogan ahora insta a las instituciones educativas turcas a que fomenten una política de poner de relieve la contribución del islam a la ciencia y las artes, incluyendo el descubrimiento del continente americano por los marineros musulmanes unos 300 años antes que Cristóbal Colón.

Sin embargo, no fueron pocas las bromas de columnistas y caricaturistas críticos con las ocurrencias de Erdogan. Según publica el diario turco «Hurriyet», el presidente turco defendió sus afirmaciones sobre el descubrimiento de las Américas matizando que no son suyas, sino que son teorías que llevan coleando durante años. «Esta idea no es nueva. Se menciona en los libros del profesor Fuat Sezgin. Un número de académicos en Turquía y en el mundo han hecho esta afirmación », dijo. Fuat Sezgin es un profesor emérito de Turquía en la ciencia árabe-islámica, que ha estado viviendo en Alemania desde las secuelas del golpe de Estado de 1960 en Turquía.

Más allá de las intenciones de Erdogan, desde la Escuela de Estudios Árabes (EEA-CSIC) critican con dureza las declaraciones del presidente turco, quien parece basarse en las afirmaciones de un académico musulmán, el doctor Youssef Mroueh, de la Fundación Assunnah de Estados Unidos:

«Colón admitió en sus escritos que el lunes, 21 de octubre de 1492, mientras su barco navegaba cerca de Gibara en la costa noroeste de Cuba, vio una mezquita en lo alto de una bella montaña».

«Tiene sus montañas hermosas y altas como la Peña de los Enamorados, y una de ellas tiene encima otro montecillo a manera de una hermosa mezquita».

'Tierra desconocida'

Luis Molina, del CSIC, ha analizado para ABC el ensayo de Mroueh «Musulmanes precolombinos en las Américas» y de los textos sobre los que cimenta su teoría. Uno de ellos es el libro «Los prados de oro y las canteras de joyas». Ahí, Al-Masudi habla del Océano Atlántico Mar Tenebroso o Mar Verde) y de los que se aventuraban a navegar por él:

«Entre ellos estuvo un hombre de al-Andalus llamado Jashjash. Era un joven cordobés que reunió a un grupo de muchachos de su edad y se embarcó con ellos en unas naves que había aparejado en ese Mar Circundante. Durante un tiempo no se supo nada de ellos, pero finalmente retornaron con rico botín. Esto es noticia bien conocida por los andalusíes».

El investigador asegura no encontrar ninguna precisión cronológica, ninguna referencia a Palos como punto de partida, ninguna mención de una 'tierra desconocida'. «Lo que tenemos no es más que la historia de un grupo de jóvenes cordobeses que se hicieron a la mar en época desconocida y desde un puerto impreciso y que regresaron al cabo de un tiempo indeterminado con grandes riquezas. Las imprecisiones del relato hacen sospechar de que se trata de una leyenda, pero, aunque no lo fuera, hace falta mucha y desbocada imaginación para hallar en esta historia la menor relación con una travesía del Atlántico hasta las costas de América», explica. Añade que la aparición de Palos como puerto de salida y la mención de una ‘tierra desconocida’ parecen ser inventos de Mroueh.

«Ninguna precisión cronológica, ninguna referencia a Palos»

Asimismo, Mroueh hace referencia a la obra de Osuna y Saviñon, «Resumen de la geografía física y política y de la historia natural (1844)». Según esta obra, otro navegante musulmán, Ibn Farrukh, de Granada, partió de Kadesh (fue una ciudad en territorio sirio) al Atlántico, llegando a Gando (Isla de Gran Canaria). Luego continuó hacia el oeste hasta encontrarse con dos islas, Capraria y Pluitana. Esta historia se le atribuye a Ibn al Qutiyya, cronista conocido y que habría fallecido veintidós años antes de la inexistente expedición.

Molina desautoriza la obra que ha inspirado a Erdogan por no encontrar pistas en estos textos antiguos de que en realidad se estuviera hablando de América. El carácter legendario de las referencias resta igualmente credibilidad a Mroueh.

«La ocurrencia de Erdogan nos puede hacer mucha gracia y servir de motivo para chistes, pero hay otros muchos casos semejantes de tergiversación de la historia que no deberíamos tomárnoslos a risa, por muy ridículos y demenciales que nos parezcan», concluye el investigador.

Para Florentino Portero, profesor titular de Historia Contemporánea en la UNED y colaborador de ABC, la insistencia de Erdogan con esta teoría tiene una razón clara: «Turquía trata de reivindicarse dentro del islam, que además fue el último califato islámico hasta que fue abolido en la reforma constitucional de 1926».