Obama pone de manifiesto ante la ONU su apuesta por un acuerdo nuclear con Irán
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama (i), espera al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon (d) - efe

Obama pone de manifiesto ante la ONU su apuesta por un acuerdo nuclear con Irán

Roussef denuncia, en la apertura de la 68ª Asamblea General, que el espionaje de EE.UU. viola su soberanía

L. RIESTRA
Actualizado:

Tal y como estaba previsto, Siria e Irán han sido dos de los protagonistas del comienzo de la 68 Asamblea General de la ONU. Siguiendo la estela del discurso inaugural del secretario general del organismo, Ban ki Moon, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se ha servido de este emblemático escenario para reiterar la necesidad de una actuación -diplomática y firme- en territorio sirio y ha manifestado sus esperanzas de un pacto después de las cartas que ha intercambiado con el presidente iraní, Hasan Rouhan.

«Necesitamos una resolución fuerte de Naciones Unidas que obligue a Assad a cumplir con su compromiso. Si no, estaremos diciendo que la ONU no es capaz de asegurarse que se respetan las leyes internacionales más básicas», ha enfatiado. En este sentido, tal y como ha defendido en los últimos meses, ha vuelto a poner de manifiesto su preferencia por una solución diplomática frente a una intervención militar en el país: «El acuerdo sobre las armas químicas debería dar paso a un acuerdo político más amplio. «La intervención militar no llevará a una paz duradera en Siria».

«Es el momento de que la comunidad internacional apueste por la paz»Aprovechando la cuestión siria, Obama ha enlazado con el que es otro de los puntos clave de esta reunión de líderes mundiales: la cuestión nuclear iraní: «Nunca vamos a tolerar el uso ni la distribución de armas de destrucción masiva y rechazamos la fabricación de armas nucleares», ha afirmado para a continuación reafirmar que los esfuerzos diplomáticos estadounidenses estarán centrados en esta ocasión en dos asuntos: el conflicto árabe-israelí y las armas nucleares en Irán. De hecho, el pasado lunes, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, aseguraba que Estados Unidos está dispuesto para «dialogar» con Irán si sus líderes -en lo que es un claro mensaje hacia el nuevo presidente, iraní, Hasan Rouhani- realmente están dispuestos a ello.

El objetivo: la diplomacia

«Es el momento de que la comunidad internacional apueste por la paz», ha sentenciado Obama, por lo que apostará por la vía diplomática para lograr un acuerdo sobre el programa nuclear de Irán, aunque ha pedido «pasos transparentes y verificables». Con todo, ha vuelto a expresar el punto en el que se encuentran: «Estamos satisfechos de que el presidente Rohani haya recibido el mandato de los iraníes de seguir un camino más moderado».

En este sentido, el presidente de EE.UU. también ha dejado claro que no pretende un cambio de régimen en Teherán, por lo que respeta «el derecho del pueblo iraní a un acceso pacífico a la energía nuclear». Por ello, ha pedido a su secretario de Estado, John Kerry, que busque un acuerdo con Irán sobre su programa nuclear en cooperación con la Unión Europea, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania (el grupo 5+1). «Creo firmemente que hay que probar la vía diplomática», ha recalcado el presidente.

Ese grupo del 5+1 celebrará una reunión con el ministro iraní de Exteriores, Javad Zarif, el próximo jueves en la ONU, en lo que será el encuentro de mayor nivel entre autoridades de EE.UU. e Irán desde 1979.

Con todo, los presidentes de EE.UU y de Irán, Hasan Rohaní, no se reunirán finalmente este martes en el marco de la Asamblea General de la ONU, según han informado funcionarios estadounidenses citadas por la agencia Reuters. La Casa Blanca ha ofrecido celebrar «un encuentro» entre Obama y Rohaní al margen de la Asamblea, pero los iraníes han respondido que era «muy complicado» para ellos en este momento concretar esa reunión, de acuerdo con las fuentes.

Antes de la intervención estadounidense ha sido la presidenta de Brasil,Dilma Rousseff, la que ha tomado la palabra en un tono crítico con la gestión diplomática de su homólogo ya que ha denunciado como una «violación» de la soberanía de su país el espionaje diplomático y económico por parte de Estados Unidos. Así, Rousseff, ha centrado su intervención en el espionaje denunciado por el extécnico de la CIA Edward Snowden, del que ella misma ha sido víctima, y ha afirmado que se trata de «una afrenta» y «una falta de respeto» que no puede justificarse «en la lucha contra el terrorismo».