Rusia retrasa la salida de Snowden del aeropuerto
El abogado de Edward Snowden, Anatoli Kucherena, habla a los medios de comunicación - efe

Rusia retrasa la salida de Snowden del aeropuerto

El aplazamiento ocurrió después de que el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, hablase con el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov

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El extécnico de la CIA Edward Snowdensigue confinado en la zona de tránsito del aeropuerto Sheremétievo de Moscú, pese a que se esperaba que este miércoles hubiera recibido los papeles necesarios para instalarse en territorio ruso.

«Por ahora la cuestión no está resuelta (…) han surgido problemas burocráticos», declaró el abogado Anatoli Kucherena, quien le está asesorando para solicitar asilo «temporal» en Rusia. La maniobra se produjo después de que el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se pusiera en contacto con su homólogo ruso, Serguei Lavrov. Todo indica que la gestión del jefe de la diplomacia de EE.UU. tuvo bastante que ver con el retraso.

«Problemas burocráticos»

Varias agencias rusas llegaron a dar por hecho que Snowden abandonaría este miércoles su reclusión, que dura ya más de un mes. La llegada de Kucherena a la terminal E del aeropuerto, donde se encuentra el hotel en el que se aloja el topo, se percibió como la confirmación de que ya estaba próxima su salida.

Sin embargo, el letrado ruso afirmó después que «la cuestión aún no está resuelta». De acuerdo con sus palabras, surgieron «problemas burocráticos», cuya naturaleza no especificó. Tales complicaciones retrasarán su ansiada salida del aeropuerto. El certificado necesario, de acuerdo con las palabras de Kucherena, lo recibirá el extécnico de la NSA «en los próximos días».

Su abogado le llevó un ejemplar de «Crimen y Castigo»El abogado ruso afirmó también que su defendido ya se ha hecho a la idea de que tendrá que permanecer en Rusia durante una larga temporada.«Planea quedarse», afirmó Kucherena. Señaló asimismo que Snowden «se propone aprender ruso y sabe ya algunas palabras; también quiere encontrar trabajo, conocer las costumbres y cultura rusa y viajar por el país». Y para que se siga fogueando, Kucherena regaló al exagente un ejemplar de «Crimen y castigo» de Dostoyevski. Además de «varias camisas y pantalones para que pueda cambiarse de ropa, porque donde vive ahora no hay lavandería ni forma de planchar la ropa».