Antonio Puerta, en una de las últimas fotografías que se tomaron tras salir de la cárcel por la agresión a Neira - efe

Habla el entorno de Puerta: «Seguro que Neira está brindando con cava»

Una amiga del hoy fallecido traza el perfil de «Nono», con quien compartió «cuartel» en un centro de desintoxicación de la droga

MADRID Actualizado: Guardar
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«Ahora siento mucha rabia. Seguro que Jesús Neira estará tomando cava» después de enterarse de la muerte de Antonio Puerta. La que habla, aun con la noticia atragantada por la pérdida de su buen amigo «Nono» (como se conocía en Barcelona a Antonio Puerta), es Lis R., una catalana de 52 años. Ambos compartieron hace ya más de una década charla y centro de desintoxicación -el Centro de Investigación y Tratamiento de Adicciones (CITA) de Barcelona- y de él sigue hablando en verbo presente. Como si no se hubiese ido.

Hablamos con Lis hace un par de años. Y entonces, sus palabras parecían premonitorias. Cargaba entonces contra Violeta Santander, la novia de «Nono» que rentabilizó a su juicio la agresión al profesor Neira en plena disputa con su pareja -la tachaba de «papanatas, arrogante y que ha hecho un flaco favor a su novio Antonio yendo de plató en plató»-; arremetía también contra el bombo televisivo que se había dado a la agresión, en pleno agosto y «carentes de noticias», decía, y, sobre todo, apuntaba a la «incomprensión de la sociedad» hacia lo que significa haber consumido droga. «Con la cocaína, no sientes ni padeces. Y Antonio, aunque se ha metido otras cosas, siempre fue un cocainómano», admitió. Pero, agregaba ya en 2008 y ratifica hoy por hoy, la condena de cárcel no le parecía «ajustada». «Lo que yo haría sería coger a Nono de las orejas y llevarlo directamente a desintoxicarse. La cárcel no le va a servir de nada», afirmó. Dos años después y tras la que le parece la crónica de una muerte casi anunciada, Lis habla así para ABC: « El tema Neira le ha perjudicado, sobre todo la cárcel. Es de todos sabido que la mejor droga está dentro de las cárceles. Para mí, ha sido muy injusto pagar 18 meses de cárcel por una agresión, pues no fue mucho más».

El entorno «esperaba la noticia»

«La verdad es que tristemente me esperaba la noticia», comenta quien en 1992 salió con la ayuda de los terapeutas del CITA de la adicción. No le pasó lo mismo a Antonio Puerta, un «chico bien» de Barcelona a quien sus padres pusieron en bandeja una carrera y una buena vida que él no supo aprovechar. «Pienso que no se ha recuperado [vuelve a utilizar el presente] por falta de fuerza o voluntad, además de tener dinero, que hace más fácil poder drogarte», afirma la amiga de Puerta. Posterga las virtudes de su compañero: «Era buena persona, de verdad, no es un invento, lo que pasa que la heroína, la droga y la poca seguridad en uno mismo crea un mal cóctel que dificulta mucho salir de ahí. No sé muy bien cómo explicarlo». Esas sensaciones ligadas al consumo de caballo las conoció muy bien en el pasado Lis, pero «Nono seguía en la misma historia», lamenta su amiga, la que le ha conducido, según las primeras hipótesis, al deceso. Lis critica que ahora ya se empiece a escuchar en los medios de comunicación que «ha sido injusta tanta cárcel, que los médicos tienen la culpa de lo que le ha sucedido, que Nono no se merecía esto... bla bla bla», ridiculiza esta amiga que ya «avisó» de la custodia que necesitaba Antonio Puerta para rehabilitarse.

«Inseguro, inteligente y malcriado»

Y, en su particular espacio al homenaje, Lis traza un discreto perfil de Antonio, con quien perdió el contacto cuando su amigo, enganchado todavía, le pidió hospedarse en su casa durante unos días. «Yo acababa de reponerme gracias al tratamiento. No podía recaer y no le dejé pasar», se desinfla esta mujer de carácter fuerte, y pasa a rememorar las conversaciones en la playa o el año en el que compartieron amistades, psicoterapeuta y piso. «Era un osito, un caballero, y trató bien a las mujeres (recuerda, de nuevo, trayendo a la memoria a parejas de Antonio anteriores a Violeta Santander). Jamás fue agresivo, era un chico bueno y cariñoso». ¿La culpa de todo? Durante los últimos 15 años, «Antonio ha cumplido a la perfección con el perfil del drogadicto. Inseguro, inteligente, malcriado y consentido».