Vista de las barcas en el lago de la Casa de Campo, en 1975
Vista de las barcas en el lago de la Casa de Campo, en 1975 - ABC
Aquel verano en Madrid

Los veranos en el lago de la Casa de Campo

Durante años, el mayor estanque de Madrid fue el epicentro del esparcimiento estival en la capital

MADRIDActualizado:

Desde hace algunos años, el estanque del Retiro es el lugar preferido por los madrileños para coger una barca de remos y surcar las aguas en la capital. Este pasatiempo, que solía estar reservado para los miembros de la Familia Real, es una de las estampas más comunes durante la época estival, con parejas de enamorados y amigos (y, por supuesto, turistas) haciendo uso casi constantemente de las pequeñas embarcaciones recreativas. Pero hay otro estanque, mucho mayor, que ha sido siempre un referente de los veranos de Madrid. Proponemos un viaje, a través del archivo de ABC, por el lago de la Casa de Campo y su historia.

Era agosto en la capital de España cuando echó a andar el servicio de barcas en el lago de la Casa de Campo, hace ya más de sesenta años. Las páginas de ABC del 29 de julio de 1956 avanzaban las novedades de las que, a partir de entonces, podrían disfrutar los madrileños que se acercaran al lugar: «Cien barcas, veinte lanchas motoras, diez velomares y cuatro yolas surcarán las aguas del lago desde los primeros días de agosto».

Durante años, el enorme estanque fue el centro de los veranos de la capital, y el archivo de este periódico rebosa imágenes festivas de jóvenes y mayores disfrutando de un día de pesca, de las regatas o, simplemente, pasando la tarde en alguna de las terrazas cercanas. Y aunque hace ya tiempo que lo de coger un barquito de remos se asocia casi exclusivamente con el otro gran estanque de Madrid (el del parque del Retiro), lo cierto es que la práctica se mantiene hasta nuestros días, además de ser lugar de entrenamiento de piragüistas y «kayaking».

Patines y embarcaderos

El lago como tal tiene su origen a mediados del siglo XVI, cuando Felipe II le encargó al arquitecto madrileño Juan Bautista de Toledo que llevara a cabo un proyecto paisajístico en el Real Sitio de la Casa de Campo: cinco estanques contiguos donde, en invierno, se practicaba patinaje y que funcionaban, además, como reservas de peces para el consumo humano. A lo largo de los años algunos de los estanques se fueron secando, mientras que el más occidental fue acondicionado para practicar el patinaje sobre hielo cuando reinaba Alfonso XIII. De su antiguo uso tan solo queda ahora el nombre de la Glorieta de Patines, junto al aparcamiento.

Jóvenes pescando en el lago, en el verano de 1975
Jóvenes pescando en el lago, en el verano de 1975 - ABC

Poco a poco, a medida que pasaban los años, las masas de agua se fueron uniendo hasta formar un solo vaso y se construyó un embarcadero que se mantiene hasta nuestros días. El lugar pasó a ser de titularidad municipal durante los años de la Segunda República y se convirtió en escenario privilegiado del esparcimiento estival tras la Guerra Civil. No en vano, en el lago se permitía la pesca recreativa y era además espacio habitual de la regata de San Isidro, que organizaba el Ayuntamiento. Tan querido era el recinto que su cierre, en el verano de 1966 para acometer trabajos de rehabilitación tras unas duras inundaciones, motivaba un precioso texto de Miguel Fernández en este mismo diario: «Los madrileños necesitan al menos estos semanales respiros agrestes. Les urge desintoxicarse del olor caliente a muchedumbre del metro, olvidarse unas horas de su mundo de urgencias, tomar contacto directo con la Naturaleza».

Tareas de limpieza del lago en 1982
Tareas de limpieza del lago en 1982 - ABC

El lago ha sido vaciado en numerosas ocasiones para acometer obras de mejora (y su fauna trasladada, como se observa en la fotografía). La última fue en 2017, para arreglar las grietas que se habían detectado en el vaso y el muro de contención. Reabrió a comienzos de año.